Toda expresión que sale de nuestros labios tienen repercusiones en nuestras vidas, y, sin darnos cuenta estaremos
actuando y recibiendo según tales mensajes, los que quedan sedimentados en el subconsciente y afloran con cierta frecuencia dejando secuelas “positivas o negativas”, de allí el cuidado que debemos tener con nuestros pensamientos y afirmaciones.