La frustración, es un tema bastante interesante por el hecho de que la mayoría de las personas hemos experimentado dicho sentimiento, esto causado en la mayoría de las veces por la dificultad de alcanzar lo que nos proponemos, en el momento que queremos o como lo queremos, es así, que se va generando de esta manera una serie de malestares intrínsecos en nuestra forma de pensar y de sentir, identificándose comúnmente por la desesperanza, agotamiento, melancolía, tristeza, entre otros.
Una de las cosas que debemos de mantener claro para enfrentar este tipo de sentimientos, es que la frustración es una inseguridad que se alimenta de nuestro miedo a ser incompetentes. Cuando empezamos a intentar alcanzar un objetivo, una meta o un deseo, comienzan también a trabajar lo que son nuestras incertidumbres y faltas de certeza, siendo en ese momento, donde nuestra mente empieza a asignarle todo tipo de significados y de preguntas a los intentos fallidos.
Una de las preguntas que se generan con frecuencia durante el proceso de decisión de alcanzar un objetivo es por ejemplo:
¿Qué pasa si no llego?, ¿Qué pasa si fracaso?, ¿Qué va a pensar la gente de mi?, ¿Cómo me sentiré sino lo logro?, Voy a decepcionar a tal persona o a mi familia.