La prenda interior roja que exige el ritual para tan propiciatoria ocasión, se debe al simbolismo que tradicionalmente se le ha dado a este color por su asociación con la sangre, vitalidad, acción, pasión y triunfo, que lo que lleva tal color sea una prenda íntima, es evidente que evoca el amor, entrar en el nuevo año con braguitas o calzoncillos rojos es una forma de conjurar la impotencia o la esterilidad.