Durante toda mi vida el tema de la reencarnación ha sido algo fascinante, lo he usado innumerables veces en cuento corto y está en poesía. En esta ocasión me encuentro participando en la iniciativa de ío exponiendo mi muy particular punto de vista.
Como ya les había mencionado, para mí es un tema emocionante, las diferentes creencias y teorías nos proporcionan mucho material para la creación de historias, para la literatura. Desde mi punto de vista personal, en cambio, la reencarnación no es posible. Yo soy más de la idea de la biología, los pensamientos sentimientos y decisiones de una persona, aquello que lo define y la hace ser, tienen su respaldo físico en el cerebro. En el momento de la muerte todo aquello que somos desaparece, tan solo sobreviven los recuerdos que quedan respaldados en los cerebros de los que están con vida, pero de lo que realmente fuimos no queda absolutamente nada.
En ocasiones he hablado de mi teoría de la continuidad después de la muerte como algo romántico, nuestra materia y energía perdura, por supuesto, podría ser sin duda parte de otro ser vivo en algún momento, pero aquello que se escondía entre impulsos electrónicos y señales químicas entre las neuronas de lo que fuimos, de ninguna manera perdura.
En ocasiones también he tenido la sensacion de haber vivido otras vidas, recuerdos de una infancia que no tuve, pero qué les puedo decir, he escrito cuentos desde los 8 años y cada día al despertar soy capaz de recordar de 2 a 3 sueños que tuve durante la noche. No dudo que en algún momento cuando ya sea mayor pueda confundir algunas cosas, pero al final no lo creeré. Lo habré pre pensado por mucho tiempo. De saulos no quedará nada el día que se muera más que puros cuentos, pero mientras eso suceda me seguiré divirtiendo.
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