El día de hoy me levanté un poco tarde, a las once para ser exacta.
Comencé a limpiar mi cuarto y la cocina de forma completa. Lo demás no porque es responsabilidad de mis hermanas y mi madre.
Como nadie lo hacía, empecé a cocinar. En realidad he preparado pescado frito en dos ocasiones y no suele salirme bien. Y esta no fue la ocasión. Se despegó la piel y se despedazó, en fin, lo dejé hasta que quede crujiente para que no se fijen en los errores.
Al momento de comer, mis hermanas se dueron cuenta de mi error pero comieron todo sin quejarse. Pero mi madre, como siempre con sus malos comentarios, primero puso mucha sal y limón, luego dijo que ya no quería después de dar probadas y finalmente dijo que estaba sin sabor y no comió más.
En realidad estaba bien, lo único malo era la presentación porque después de todo era alimento lo que puse en la mesa.
Mi madre tiene gastritis y no le importa, sólo se queja de dolor y come cosas que no le hacen bien, cosas muy condimentadas y saladas. Qué puedo decir, así se crió. Pero por más que se le quiera ayudar con algo sano, ella no se deja.
La reflexión aquí es que consideres que nadie tiene la obligación de ser cocinera y que si cocina por salud, lo menos que puedes hacer es comer. Y si tienes alguna enfermedad, déjate ayudar mientras haya a quien le importes, porque luegp piedes arrepentirte de estar solo.