La soledad en la almohada donde reposa la mente de quien piensa en el amor. Ese sentimiento que te da incondicionalmente tu madre, mismo que te brinda Dios, y que un ser humano busca compartirlo contigo.
El corazón palpita mas fuerte al pensarle. Tu pecho se siente vacío al no tenerle cerca. La garganta se anuda. ¿amor y dolor? Muchos dirán que van unidos, otros que cada uno va por separado, algunos simplemente no les importe.
Una sonrisa se desdibuja de quien ve distante la oportunidad de amar. La mirada se vuelve al piso solo pensando en lo felices que serian compartiendo todo. Nubes grises anuncian tempestad, así como la tristeza previene lluvia de lágrimas.
No solo es besar unos labios, también es sentir sus neuronas cargadas de intelecto para ti. Los ojos ven esculturales cuerpos, inevitables para alimentar el placer. Sin embargo, el alma perdura, porque no necesita ir al gimnasio ni operarse para verse mejor.
La farmacia no vende un medicamento que permita dejarle ir sin sentir dolor. Dios tiene un remedio para eso, porque su amor es tan grande que te llena de gozo. Es incorrecto juzgar, ya que cada quien dispone de su tiempo de aceptación en cuanto a la realidad. Una etapa de, Rabia > dolor > tristeza > aceptación > aprendizaje > gozo, así lo veo.
El cerebro registra y guarda su aroma, mismo que recuerdas suspirando. Su cabello quisieras tocar pero no puedes. La impotencia se apodera de ti porque te sientes solo. Quieres tenerle junto a ti y así reír, y así conversar, y así besar, hasta que el tiempo se haga corto. Amar es definitivamente para valientes.