Aunque la vida no resulte la fiesta que esperabas, no dejes de bailar...
A veces proyectamos en nuestros hijos, nuestras metas incumplidas, nuestras frustraciones o nuestros anhelos y, se nos olvida que cada uno de ellos es una entidad única e irrepetible, al igual que nosotros con sus propias aspiraciones, su propia personalidad y su propia vida. Debemos respetar eso y entender que solo somos para ellos, un punto de apoyo para crecer y lanzarse hacia la conquista de sus propios sueños...
Haz que sus alas crezcan lo suficiente para que emprendan su propio vuelo, tanto o más alto que el tuyo y lo más importante, respeta su itinerario…