Apocalipsis I
Imagen tomada de Google
Hoy pude ver desde el cielo el mundo consumirse en llamas, el llanto y la desolación acechaban a cada ser, una ola de destrucción arrasaba todo lo que se conocía como vida. La paz había quedado atrás ya hace mucho tiempo y la esperanza era solo una leyenda que muy pocos conocían.
El fin de la civilizacion estaba por empezar, cada segundo que pasaba la tierra se convertía en un infierno, muerte y agonía se respiraba en el llamado “Planeta Azul” . No había lugar para la oscuridad, solo para las ardientes llamas del apocalipsis.
Estruendos de dolor se escuchaban a lo lejos como aullidos de lobos, la misericordia se había acabado para los hijos de los hombres pues su voluntad se había hecho y no la del creador. Las mujeres se consumían de dolor y daban alaridos al aire buscando a sus hijos, el terror se había apoderado de sus ojos; miles de personas buscando lagos, ríos o mares para apagar el fuego con agua pero lo único que había era tierra seca.
Todos los planes de emergencia para incendios eran rotundamente fracasados, entre más hacían por apagar las llamas, estas tomaban más fuerza. Como si tuvieran conciencia de crecer.
Hay fuegos que no se apagan con agua sino con la sangre de inocentes que habían sido torturados y manejados como marionetas por la envidia y la altivez que se había apoderado de los hombres.
Ya no había lugar para ningún gobernante de este mundo, ni reino que pudiera ser quebrantado, el margen de los hombres valientes había quedado en simples hombres llenos de temor. Volvían a ser polvo del desierto.
En aquel momento mi corazón empezó a latir con más fuerza, el espectáculo era tenebroso, no caben palabras para describir tales acciones, la vida era insignificante en aquellos momentos, la sangre de mis venas corría aceleradamente y de mis ojos brotaban lágrimas de angustia, todo lo que conocía, amaba y anhelaba se convertía en humo y más cenizas, entonces de mi espalda salió un resplandor que llamo mi atención, mire hacia atrás y vi un corcel blanco cabalgando audazmente y su jinete vestía una armadura igual de blanca que su caballo. Por un instante mi alma se llenó de plenitud. Pude mirarlo alrededor de 7 segundos porque luego salió de mi vista hacia un sitio cerca de un arco iris brillante.
Una suave melodía era entonada desde lo lejos pero se escuchaba como si hubiera estado a mi lado, su delicada entonación acariciaba mis oídos, mire hacia el otro lado y vi un arpa siendo interpretada por una figura angelical, la esperanza del mundo volvió a mi como una pluma ligera. Mirando nuevamente donde estaba el mundo contemple a lo lejos una ciudad que parecía estar limpia de cenizas, una ciudad inmune al fuego abrasador aquella ciudad me era familiar sin embargo no podía reconocer aquel lugar, un gran terreno se extendía con casas y grandes edificaciones, también de un momento a otro aprecie personas que parecían aun no saber lo que estaba pasando más allá de sus acorazadas murallas. No podía distinguir entre hombres y mujeres porque todos estaban en ropas blancas que parecían ser de muy fina elaboración. También había trigo y leche en grandes cantidades y su suelo estaba lleno de cosechas para al menos un centenar de personas y animales; fue cuando me di cuenta que aquel lugar era sin duda alguna el que llamaban ¨La ciudad sagrada¨