Ayer estuve con mi esposa retirando efectivo en el Banco Mercantil, donde trabajé 20 años. Pasamos dos o tres horas para retirar, cada uno, ¡cuarenta mil bolívares!
Mi esposa pasó por una caja a la izquierda y yo por la derecha. Ambos estábamos en la taquilla. Desde el área donde ella estaba, me saludaron los cajeros. Luego mi esposa me contó que estaban hablando de mí. Ni bueno ni malo, sólo una historia que voy a contar aquí.
En el Banco Mercantil trabajé de cajero 11 años, y 9 años de ejecutivo de negocios (puntos de venta). Una vez, trabajando yo de cajero, hubo un atraco. Parece que estuvieron siguiendo a una china que venía a hacer un depósito. Los atracadores esperaron a ver la cantidad que la asiática colocaba en la taquilla. Al ver el volumen, un atracador sacó un arma y apuntó al cajero. Le dijo, con groserías, que le diera ese dinero. El cajero sólo saltó hacia atrás y no tocó el dinero. El atracador se inclinó, tomó el dinero del depósito, y salió corriendo.
Parece que eran varios atracadores. Yo sólo vi a uno. Todo el mundo quedó en shock. Yo también me asusté. Algunos gritaban y lloraban. En un segundo, el banco estaba hecho un desorden. La oficina del gerente se llenó de chinos. Al cajero afectado lo tenían por allá dándole respiración artificial boca a boca. Cuando yo vi que cerraron la santamaría pensé: "aquí ya no va a pasar más nada"...
Me paré en la taquilla y grité:
—¡Señores! aquel que todavía tenga ánimo para hacer lo que vino a hacer, pase por aquí—
La gente fue reaccionando. Se fue haciendo una cola en mi caja. Yo solía ser un cajero rápido; aunque era el único que estaba trabajando, vacié el banco en veinte o treinta minutos.
Al final, estaba yo sentado al lado del cajero que fue apuntado con un arma.
Me dijo: "Me atracaron... No sé si te diste cuenta"
Yo me sonreí,
él se rió,
y nos reímos...
Un día más en la vida de un cajero.
Créditos del texto: Amaponian Visitor ()
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