Esta no es una historia real, es un relato que hace mucho tiempo en momentos de colegio nos enviaron como evaluación en Biología comentando cómo sería o qué pasaría en el mundo si el Sol no saliera más. Dejando volar la imaginación surgió esto que aún guardo, puesto que aparte fue la mejor calificación jajaja y en tiempos apocalípticos como ha sido el 2020 les comparto.
Una vez creí ver por última vez la luz del Sol y vivir el final del mundo, fue el atardecer más deslumbrante de todos con un crepúsculo perfecto que coloreaba las montañas en el campo y era aprovechado por las plantas, pues, pronto iba a oscurecer.
Cayó la noche, todos se fueron a dormir, incluyéndome.
Pasadas las horas me desperté, creía que iba a ver un hermosos amanecer y sería un dia mejor que los anteriores, pero al abrir los ojos y para mi mayor sorpresa, aún estaba oscuro.
Se supone que ya sería muy tarde, casi mediodía, ¡pero no!. Tal vez había un error, tenía insomnio o algo parecido y me había despertado todavía de noche pensando que ya era de día como a veces pasa.
Pero...me di cuenta pronto que no era eso, algo extraño pasaba así que me levanté y exploré. Salí al exterior perfumado por las flores y la grama mojada por el rocío, pero estaba completamente oscuro, lo la vela en mi mano alumbraba opacamente mi alrededor.
Me apoyé en el tronco del árbol más grande a esperar la salida del sol. Mi espera parecía eterna como si el día entero estuviera pasando. No podía estar sentada siempre así que hice quehaceres, dormir de nuevo, comí varias veces, sentía que habían pasado muchos días y de hecho los velones estaban agotándose por lo que fui a recolectar mucha leña, hojas secas y ramas para prender una fogata, puesto que la temperatura había bajado mucho.
Me di cuenta cómo las plantas se veían deprimidas y dormidas, necesitaban mucho más que yo la luz y el calor del sol, con lo que quedaba de velas encendí luz a su alrededor. Mientras pasaba el tiempo me puse a pensar y caí en cuenta que si no salía el Sol todo moriría. Se sacarían las fuentes de agua, las plantas y los animales dejarían de existir por falta de agua, alimento y luz. Hasta dejaríamos de respirar, ya que sin luz solar no habría fotosíntesis y por lo tanto la producción de oxígeno se detendría.
Comencé a preocuparme mucho y en mi desespero empecé a regar las plantas con agua del pozo cercano, le di de beber a los animales y bebí yo también. También sentía hambre así que entré a la casa y recolecté cada reserva, los enlatados los dejé para mí así que el pan y las frutas las cual casi ya estaban por pudrirse los esparcí para que aves, insectos, los perros, cerdos y demás animales se alimentaran también.
La fogata ya se estaba extinguiendo así que recolecté más ramas y hojas secas, proceso que fue muy fácil porque había muchas a mi alrededor de pronto, por lo que me preocupé más que antes.
Traté de relajarme y en mis pensamientos surgían dudas cómo: ¿esto estará pasando en todos lados o solamente aquí? ¿Cómo se estarán sintiendo los demás? ¿Estaba soñando? O lo que es peor ¿todo era real? Salí del trance y en compañía de mis fieles perros salí a dar una vuelta alrededor, noté que el río ya era un rachuelo, de pronto habían animales a lo lejos aprovechando los cadáveres de otros, las aves se veían frustradas esperando el amanecer para levantar su vuelo, veía como todo se tornaba gris y llegaba el final de lo que alguna vez fue un mundo colorido y lleno de vida.
No escuchaba más a los perros y mi antorcha se extinguía de repente, me di cuenta de que me costaba respirar, me faltaba el aire de un segundo a otro desesperadamente, sentí humedad en una de mis manos pero no podía ver nada a mi alrededor, repentinamente... ¡DESPERTÉ! con mi perro lamiendo mi mano y la almohada en la cara a punto de asfixiarme la cual aventé de un golpe para respirar mejor.
Sentí como un ardiente y claro rayo de luz me dió en la cara, allí comprendí que todo había sido un sueño, o mejor dicho, una horrible pesadilla. Me levanté en seguida y corriendo salí de la casa, me inundé de alegría al percibir los colores del día, los sonidos habituales, la grama mojada en mis pies y los olores naturales de un mundo vivo.
Me preocupa sin embargo saber que algún día mi pesadilla pudiera realizarse, y si llegara a pasar, espero ya no existir. Mientras tanto disfruto cada detalle de cada segundo viva. Termino los días agradeciendo y mirando la puesta del Sol, y cuando la gente conversa conmigo y se le ocurre preguntar qué es lo peor que me ha pasado, sin dudarlo le respondo "Yo fui testigo del ocaso del Sol".
Espero que les haya gustado, comenta qué agregarías o cambiarías de este relato, que sin duda podría extenderse a una gran historia con muchos más detalles de las consecuencias que sufriríamos si algún dia se apagará nuestra estrella madre.
Las fotos que comparto fueron tomadas por mí en distintos momentos, añosby sitios de mi ciudad natal Maracay. Sin embargo, la segunda fue desde la ventanilla de un avión mientras caía la tarde sobre las nubes a 30mil pies de altura y la última es el imponente cerro El Ávila en Caracas desde la casa de mi hermana.
Les saluda
Mandre, Mandarinagm 🍃