Rojo. Todo a su alrededor era de color rojo. Pero no el rojo de la muerte, era el rojo de la pasión. La respiración con su ritmo entrecortado lograba acompasarse con la música de fondo en la habitación.
Rojo. Y sus manos se llenaron de ella, arriba, abajo y así entraba y salía de su ser como solo él puede hacerlo.
Rojo. Y El placer se derramaba entre los dos.
Rojo. Y un gemido de él la llevaba al cielo a ella.
Rojo. Envueltos en un solo cuerpo, una explosión de sensaciones los invade y recorre cada centímetro de su sexo.
Rojo. Y ambos se derramaron, sudorosos, sonrientes, febriles, amantes.
Rojo. Y el mundo se fusionó en uno solo.
Justo en ese momento, tan rápido, tan confuso, tan placentero. Todo era rojo.