erase una vez una masa de arcilla que estaba siendo moldeada montada en su plato giratorio
, y con la ayuda de unas manos iba cobrando mucha forma y belleza
pero llego un momento en que esa
arcilla se sintio tan bien y se vio que tenia buena forma, y le dijo a las manos que se
aparataran de ella, porque ella ya podia terminar por su propia cuenta y completar su forma
pero en-seguida que las manos se apartaron la arcilla cayo al suelo perdiendo la forma
que hasta los momentos habia obtenido y quedando practicamente inservible.
la arcilla viendose sin forma tirada en el suelo y sin ningun tipo de ayuda aun le costaba
aun le costaba aceptar que necesitaba de esas manos que ella decidio apartar de su lado
y desde el suelo queria pensar que que podia subir al plato y completar su forma
y cuando ya casi perdia su flexibilidad y quedar sin reparacion, decidio pedir ayuda a las
manos que bien dispuestas le recogieron del suelo montandole de nuevo en el plato
hidratandole y recuperando su forma.
asi nos pasa muchas veces en nuestras vidas que creyendo que ya tenemos suficiente forma
para andar solos, alejamos a esas manos que nos guian a terminar nuestra forma y caemos
al suelo y desde ahi es que nos damos cuenta que esas manos son importantes para terminar
nuestra forma y completar nuestro proposito.
no seas tu como esa arcilla que sintio que sola podia hacerlo todo, deja que las manos
de dios te moldeen hasta que llegues a una forma bella y perfecta.