¿Quién te abandonó?, ¿quién dejó de visitarte?, ¿de quién es la decidía que te puso en esa situación?, ¿acaso no es es suficiente verte clavado y escarnecido?, ¿de qué Dios hablamos al verte así? Un rey sin corona, muerto de forma indecorosa, usado para acompañar las tumbas en el cementerio.
La lluvia y el sol no se olvidaron de ti, te siguieron haciendo compañía, pasaron por tu cuerpo y por tu cara, dejando huellas. Sin embargo, tu alma quedó intacta, la imagen pavorosa de tu cuerpo no refleja la lucidez de tu ser. Fue tu opción, nadie te obligó; tu mismo trazaste tu camino. Que te abandonen, no te importa, sólo te interesa hacer presencia y manifestar tu amor infinito y tu generosidad desmedida en quien te necesita.