En días recientes tuve la suerte de poder visitar la Biblioteca de Santa Cruz, que data de 1483, o biblioteca antigua de la Universidad de Valladolid.
No se trata de un espacio al que sea fácil acceder debido a los valiosos libros que contiene y aunque no permanece el espacio exactamente igual a como era en su fundación, si conserva muchos de los elementos originales.
Ya entrar en el sitio te sumerge en una experiencia hacia otras épocas mágica y enriquecedora.
Para los que adolecemos del amor por los libros, conocer un poco de su historia como objetos de valor siempre es una oportunidad invaluable y entrañable, así que iba mirando los libros y mientras el encargado nos hacía un recorrido me iba imaginando lo que habría sido ser un estudiante de esa hermosa biblioteca durante el siglo XV, tener el privilegio de poder leer estos libros, que a veces estaban encadenados para evitar robos o sustracciones, aunque viendo las dimensiones de muchos de estos libros me resultaba prácticamente imposible pensar en cómo los podrían haber robado.
Sus lomos eran de madera y de cuero de animales, así como de cueros de animales sus páginas, y tenían algunos ilustraciones, y estaban en latín, muchos eran de tema religioso, pero también había de geografía, de leyes, sobre todo si pensamos que los estudios que se podían hacer en la época eran cánones, teología, leyes, medicina y artes.
Ubicada en el Palacio de San Cruz, y fundada originalmente por el Cardenal Mendoza con sus libros, luego va aumentando sus volúmenes con la expulsión de la Compañía de Jesús del reino de España, por lo que los libros pertenecientes a dos colegios mayores jesuítas se incorporan a su corpus.
Su sede también va variando con el paso del tiempo, aunque sus librerías o muebles donde van colocados los libros son del siglo XIX, de madera y adornados con los escudos familiares del Cardenal, así como un bonito retrato del Cardenal. Pude ver su libro más protegido y valioso, Los comentarios al apocalípsis de San Juan por Beato de Liévana, copiado por Oveco en el Monasterio de Valcavado, con 27 miniaturas en color que ilustran el texto y que data de 970.
Sin duda el más importante incunable de esta colección, con unas imágenes preciosas y unos colores muy bonitos en las ilustraciones. En definitiva un viaje al pasado gracias a un lugar que nos transporta en el tiempo, y en el que los libros eran objetos muy valiosos, como lo demuestran los testamentos de personas antiguas, pero esto ya es tema de otro post.
Les dejo una foto que tomé de la puerta de la universidad, una belleza también.
He leído, votado y comentado los siguientes post del reto:
charjaim
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