"Olvidé mi sombrilla en el colectivo. ¡Volvamos a la terminal!”. La pareja toma otro micro y se sienta en uno de los primeros asientos. Son jóvenes, lindos y están enamorados. Es verano y ríen a carcajadas. El sol del atardecer, como un baño de caramelo, atenúa los rosados, azules y verdes que estallan en los portales y fachadas del pequeño pueblito. Un tranvía zigzaguea lentamente en las cercanías. Ambos choferes calculan el paso. Ella, sin notarlo, silba una ranchera y termina con una sonora carcajada que él interrumpe con un beso apasionado. Su cuerpo se estremece. Un ruido ensordecedor y un impacto feroz los separa con violencia. En un instante ven al tranvía incrustarse en el colectivo. Sienten cómo vuelan sus cuerpos por el aire. Ella trata de alcanzar el pasamanos, que, al tomarlo, se suelta y le atraviesa el cuerpo… como a un toro al que le han asestado la estocada final. No oye nada. Vuela. Cae. Trata de incorporarse en la calle empedrada y rebota varias veces. Él sale de abajo del tranvía, la busca con desesperación entre los cuerpos sangrantes. La alza en sus brazos, entra a un bar y la apoya en una mesa de billar. Un hombre le arranca de un solo tirón el pasamano que la atraviesa. El grito de ella es tan desgarrador, que tapa la sirena de la ambulancia que está llegando. Luego, el silencio. esta hitoria continuará.......😉