Por tu nombre y tu apellido; por estas ganas y el deseo de estar contigo. Por tu risa, por tu mirada, porque cuando estoy contigo no me falta nada.
Te miro de lejos, me acerco y me vuelvo a alejar; me dominan lo nervios y también la ansiedad. Contigo soy todo y sin ti algo falta; te abrazo por la cintura y me escondo entre tu falda.
Soy paciente, puedo esperar; y si tú también sientes susto, estamos en el mismo nivel emocional. Me gustas cuando te miro, cuando cierro los ojos y te imagino; me gusta cómo se te escapa una sonrisa cuando te lo digo al oído.
¿Por donde empiezo? Me intimida tu seriedad; pero esa coraza yo la entiendo porque también soy igual.
No quiero hacerte daño, lo que siento es de verdad; y estoy emocionado porque pensé que no volvería a sentirlo jamás.
Me quedo en silencio, te miro y en voz alta me pongo a pensar: ¿Por dónde empiezo, flaca, si te quiero desnudar?