Me han dicho que "no debo suponer", pero mi intuición no me falla. Y fue así como decidí acercarme a ti.
Esa seriedad que a los demás atraía, pero -al mismo tiempo- intimidaba. Esa mirada de "soy yo contra el mundo y no me detendrá nada". La actitud de quien sabe lo que vale, y que solo a aquel de quién tú pensabas lo mismo, se ganaba tu mirada.
Te conocí libre y -por eso- jamás he pretendido ser tu jaula. Te conocí viendo cómo otros te miraban y -por eso- nunca tendría sentido celarte, cuando tú sabes escoger al que amas. Te conocí porque te tropecé en el camino con mi mirada, y -desde entonces- nada más me interesaba.
Tienes tus debilidades, tienes tus defectos; pero eres mi guerrera favorita porque nadie nota los primeros y -a pesar de los segundos- todos te muestran respeto.
Eres libre, cielo, tienes demasiado potencial. Ni yo soy quién para detenerte, ni -mucho menos- los demás.