Solo en Maracaibo. Solo en Venezuela. Al menos esto jamás lo había escuchado o leído que haya sucedido en alguna otra parte del planeta.
En una ocasión que me trasladaba de pasajero, se montó a mi lado un hombre como de 45 años a quien se le vino a la mente una vivencia que pasó en un bus de una ruta equis que van para el centro desde la zona sur. Contó ese señor que, se subió al bus un viejito a quien el colector del colectivo maltrataba con palabras obscenas, típico de la mayoría de estos auxiliares de conductores del tráfico.
Al abuelo le exigían que caminara para atrás mientras el bus casi que se caía por el exceso de pasajeros que llevaba. ¡Hasta cuando le vas a meter gente mijo!, refunfuñaba aquel anciano molesto por la barbaridad de los trabajadores del colectivo.
¡Dale pa' atrás!, le volvían a gritar y mientras el viejo se quejaba salió aquella frase común de los vulgares en Maracaibo: ¡Anda mamá maldito viejo!.
El abuelo no se quedó con esa, y cuando se bajó en el centro, tocó el hombro del colector y le dijo: "No sabéis la verga que te habéis echao".
Pasaron varios días, y el pasajero que me echó el cuento dijo que de casualidad le tocó tomar el mismo bus que hizo una parada en la plaza de Las Banderas.
"Ahí se montaron dos tipos y cuando subieron sacaron sendas pistolas", continuó. Los pasajeros entraron en pánico pero uno de los pistoleros dijo: "Tranquila mi gente que no venimos a robar a nadie sino arreglar unas cuentas con estos dos", dijo señalando al chofer y al colector.
De inmediato, golpearon en la cabeza al chofer con la cacha del arma y al colector le dieron otros tanganazos. ¡Te gusta maltratar a los viejitos, no!, le decían al colector mientras lo golpeaban.
Por allá se escuchó la voz de un pasajero: ¡Pegale un tiro!, a lo que uno de los pistoleros respondió: "El que quiera pegarle un tiro aquí está el arma".
El chofer ya obstinado de ser piñata, pidió explicaciones a los agresores, y uno le dijo: "Vos te acordáis aquel viejito que montaste hace varios días que lo ibas maltratando, bueno, ese es el abuelo de nosotros".
El otro intervino a modo de pregunta: ¿Y quién fue que lo mandó a mamar?, ¿Vos?, dijo señalando al chofer y éste con la cabeza hizo un ademán de izquierda a derecha.
"Entonces fuiste vos", dijo el hombre mirando al colector. "Sabéis como es la verga que el que lo va a mamar a hora sois vos", y acto seguido lo puso de cuclillas y le sacó el banano y mientras ordenaba al otro hacer la cortina lo obligó a succionar delante a los pasajeros.
Una mujer que iba escuchando el cuento dijo: "¿Pero Dios mío, lo puso a succionar ahí delante de la gente?", y el pasajero respondió: "Señora, el bus iba full", dijo mientras juntaba todos los dedos de sus manos.
Yo le dije eso es mentira, pero el hombre dijo: "Lo juro que así fue, es más todavía estoy traumado de lo que vi".
Por eso digo, no mandes hacer lo que no quieres que te hagan a ti.
Ahí se los dejo, solo en Maracaibo