La pequeña Libélula espero todo un verano para verla florecer a principios de invierno. Enamorado de su aroma, su color y forma, ya casi era una norma visitarla cada día. Como sutil melodía, la brisa le susurraba cuanto tiempo le faltaba. Igual, de cualquier manera, él allí la anhela para besarla en su momento. Al fin, llegados los primeros días de lluvia, volaba alegremente a su alrededor , esperando con recelo, que abriera sus delicados pétalos aquella hermosa flor, esos que desde hoy y hasta el final, era un amor natural que daba vida a su enamorado corazón.
imagen tomada desde mi BLU STUDIO 6.0 HD