Antes de entrar al tema de fondo solo quiero dejar claras una serie de cosas: Primero que todo, lo que hagan dos personas para hacer dinero mientras no afecte a nadie no es mi problema y no debería ser problema de nadie más, esto puede entrar al terreno más relativista y engorroso posible sobre hasta qué punto el pacto de dos personas para hacer un negocio y lucrarse afecta a terceros pero, hasta donde sé, nadie te pone una pistola en la cabeza para trabajar por un sueldo (como si se hacía en la unión soviética en muchos casos y se sigue haciendo en las zonas agrícolas de china por poner un ejemplo). Segundo, lo que voy a hablar aquí es más un tema social que económico aunque no lo parezca, ya que si bien el termino “capitalismo salvaje”, se usa con pinzas y de lejos, como si de un mojón se tratase, yo sí creo que hay ciertos comportamientos dentro del libre mercado que me parecen contraproducentes y antes que ayudar al sistema en el que vivimos solo lo amenazan. Tercero, mucho de las cosas que diré aquí pueden llegar a ser incluso contradictorias las unas con las otras. Que les puedo decir, soy un homúnculo de ideas de las cuales dudo antes de creerlas. Si bien esto me ha ayudado a tener una conciencia tranquila en muchos aspectos a la hora de medir con una vara la sociedad en la que vivimos, también soy consciente que soy parte de la misma y no puedo moverme a través del ojo de la crítica sin antes ensuciarme un poco con mis propias palabras y creencias.
El otro día me encontré con un video de un videoblogger al que sigo mucho últimamente y que me gusta su postura y su sátira hacia ciertas corrientes de pensamiento actuales de corte “progresista” pero que de progresista no tienen nada (cuando hablamos en términos de progresismo clásico) y de sus militantes. En una parte del video dijo algo muy interesante y lo parafraseo un poco a manera de cita (me disculpan el crimen ortográfico) “Los progres actuales son, irónicamente, funcionales al capitalismo más perverso que existe hoy en día”. Obviamente él se refiere al capitalismo salvaje, esa manera de hacer negocio para lucrarse por lucrarse sin escatimar en todos los estragos que puede ocasionar ese “comportamiento” dentro del propio sistema capitalista y, en términos mayores, la sociedad.
Pero voy por partes antes de que me crucifiquen o me tilden de chavista o progre o que sé yo: El capitalismo salvaje es un término íntimamente ligado a la política y al populismo muy bien llevado en nuestras urbes latinoamericanas, sí, eso no lo quita nadie. Viene siendo una excusa pedorra que incluso se usa mucho en Venezuela para ocultar lo que viene siendo en realidad la suma de fracasos, improvisaciones y “malaleches” de nuestros gobernantes que endulzaron y siguen endulzando a una buena cantidad de personas con discursos bananeros y proteccionistas que ocultan de manera casi obscena esa ya conocidísima política estatista y clientelar que sufrimos a lo largo y ancho de nuestro subcontinente.
En mi desorden personal y poca disciplina para llevar a cabo mis metas soy enemigo declarado de ese abyecto pensamiento de papá estado velando por todos (por más contradictorio que pueda sonar a veces para muchos maniqueístas de hoy en día). Pero voy más allá de lo que básicamente quiere decir ese concepto de capitalismo salvaje, ya que pareciera que muchos movimientos de hoy en día que se muestran al mundo como esa corriente liberadora y transgresora “promete paraísos de igualdad”, fueran los servidores inconscientes de esta modalidad tan controversial que los utiliza como marionetas de consumo y de publicidad gratuita convirtiéndolos en una especie de fight club al puro estilo fasistoide.
Siento que de allí nace una página muy peculiar, esta es The Che Store, una tienda online en el que puedes comprar artículos sobre el che, la revolución, el comunismo y demás. De verdad quede fascinado por sus productos y más aún por sus precios. Una franela roja que tiene estampada la hoz y el martillo y debajo de ella el tan infame CCCP un poco espercudido y viejo, la cual puedes comprar al “plusbalico” precio de 17,99$, el otro era un bolso con la cara del che y fondo rojo al anticapitalista precio de 37,99$ y la creme dela creme, una gorra como las que usaba Fidel Castro, ya saben, de esas semi cuadradas de color verde militar al módico precio de 19,99$.
A ver, no voy a insultar de gratis a personas que quieren satisfacer una necesidad, eso lo hago en twitter, aquí tratare de ser un poco más serio, pero tampoco me pienso quedar de brazos cruzados sin decir nada ante este tipo de negocios. Desde un punto de vista más superfluo no hay nada de malo en tener tu propia tienda que venda ropa y productos a esas personas fuertemente vinculadas con el pensamiento de izquierda, por más contradicciones ideológicas que se presenten eso es lo bueno del capitalismo, este no tiene que ver con ideologías estúpidas que se prestan a justificar crímenes horribles, se presta a algo simple, alguien quiere algo, allí hay un mercado, sencillo.
Pero la cosa se complica a partir de este punto. Y es que si bien no puedes juzgar a alguien por sacarles una tajada de dinero de manera legal y sana a personas que incluso llevan el comunismo en sus vidas como una moda, habría que preguntarse si es saludable para el sistema fomentar este tipo de productos. Y si, júzguenme si quieren pero yo sí creo que muchas veces cuando vendes un producto estas fomentando a que otros lo compren (a lo que yo llamo identidades de consumo), si quieres un negocio prospero hacer eso es ley y el problema es que cada vez vemos a más y más personas que hacen colas para comprar el ultimo Iphone mientras leen el manifiesto comunista comprado en Amazon (paradójicamente hablando, claro). Esas personas son clientes de una ideología que no predican con la acción pero que en el momento de salir alguien con ganas de estatizar la economía de su país, con aumentar los controles y la tan infame “redistribución de la riqueza” en post de perseguir un ideal magnánimo de la humanidad, son los primeros que salen a votar por ellos, porque desde el propio capitalismo te venden, precisamente, morrales con frases sacadas de contexto de Marx o el Che. En vez de luchar contra ello, vendes lo que ellos necesitan para seguir luchando contra ti. En una era donde la imagen es lo más importante para ganar seguidores y respeto (véase caso Trudeau con las medias de Chewbacca) tener cada vez más y más personas con productos de ese estilo y con una retórica anti capitalista, más temprano que tarde, estos tontos útiles 2.0 serán una amenaza no solo para tu negocio sino para el sistema que lo hace posible.
Ahí es cuando yo me pregunto hasta qué punto vender por vender es bueno, hasta qué punto suplir las necesidades del enemigo que está en contra de tu forma de hacer dinero es, ni siquiera prudente o correcto, sino ya de plano lógico.
Y ojo, estoy consciente de la simplicidad con la que estoy abordando el tema pero es que el mismo es inabarcable para el poco conocimiento que tengo en áreas como la economía y la sociedad, soy solo una persona que ve una contradicción a la hora de preservar un sistema que, hasta la fecha y con pruebas en mano, es el único que ha sido capaz de sacar a la gente de la miseria y que pareciera que es menos popular conforme pasan los años.
También estoy claro de que se genera una paradoja. Esto de vender a toda costa incluso si eso nos puede dañar a la larga debe ser una libre decisión que todos deben tomar, pero, ¿fomentar un producto dentro del capitalismo que aliente a acabar el mismo no es anticapitalista acaso? Y en ese mismo orden de ideas, ¿prohibir que la gente cree negocios con base a una necesidad “inofensiva” desde muchísimos ángulos no es anti-capitalista?
Puede que The Che Store sea solo un chiste, una mofa a todos aquellos que dentro de su contradicción “usen las armas del capitalismo” para acabar con él, pero OJO, que tenga 200Gb de memoria, cámara HD, reconocimiento facial y Spotify gratis porque si no esa arma está obsoleta y, por supuesto, actualizarla una vez al año porque no joda, eso esta out. Puede que este exagerando, puede incluso que todo esto sea solo una manera más de controlar a las personas que quieran destruir el sistema como dicen algunos por allí (argumento que me parece absurdo) pero lo que sé es que veo con preocupación dentro de mi pequeña burbuja como cada vez más pululan ese tipo de personas que en unos pocos años serán los que manejen gran parte de los países en los que por tantos años hemos sufrido precisamente la peste del socialismo y el estatismo que, hoy por hoy, se esconde con el disfraz de la inclusión y la igualdad.
Si te gusto mi lectura, por favor compártela, amo escribir y me gustaría que esto sea parte de mi vida profesional en un futuro (cuando tenga mejor redacción y ortografía claro, mientras tanto me pulo y sigo intentando).