Manolito, el pastor de nuestro pueblo, es un hombre bueno y trabajador. Hijo de pastor, como su padre. Un día me encontré con él paseando al rebaño como todos los días y me dijo: Es increíble Diego, vienen a comprar corderos pero no pagan hasta que no vendan la carne a los tres, cuatro o cinco meses...
Hasta entonces ¿Qué hago yo? Exclamaba. ¿Voy a comprar el pan y le digo a Eduardo que no le puedo pagar hasta que no cobre el cordero? Es como si a tu padre le encargan una mesa para un restaurante pero no se la pagan hasta que cien personas coman sobre ella.
Otro día me dijo: ...hoy en la televisión estaban hablando de la depresión y el estrés post vacacional. Y yo me pregunto: ¿Y los que no tenemos vacaciones? ¿A nadie le preocupa como se sienten los que no tienen vacaciones o los que no tienen trabajo?