Vamos desde el Campo de Calatrava por la autovía A-40 hasta el pueblo toledano de Torrijos, conocido por el dulce más típico de los dulces de Semana Santa, las torrijas. Cerca de este pueblo hay como una pedanía llamada Barcience y cerca de ella pasa el arroyo de Barcience. Pues bien, al otro lado del arroyo hay un montículo con un pinar y en lo alto del montículo se distingue un castillo que aparentemente está bien conservado. Cuando atraviesas una pequeña puerta dispuesta entre la muralla externa y la interna y entras en el castillo, verás que el interior está totalmente derruido. Delante del castillo, por la parte más vulnerable hay una muralla defensiva, no muy alta rodeada de un foso que va a morir a un par de torres barbacanas donde debió estar la entrada principal . Desde toda la periferia del castillo y a sus pies, se divisa una amplia llanura y cerros lejanos que permitían ver venir al enemigo con tiempo suficiente para protegerse.
Me gustó el castillo y me dio por pintar una acuarela del castillo con un cielo dramático de tormenta primaveral. Me entusiasmé con el cielo y le resté importancia al castillo.