No deseo aferrarme a imposibles o incógnitas que no pueda responder. Busco respuestas, aun cuando los demás me digan que no las hay.
No pretendo hacer eco de mi conciencia a nadie más.
Solo quiero sentir la libertad de mis días, y la tranquilidad que una noche me pueda dar.
Quiero caminar sin descansar en el lecho de un destino compartido por mis ilusiones.
Quiero ir al compás de mis latidos por las sendas que se me presenten.
Sin olvidar quien fui y quien soy.
Para no olvidar de donde vengo y a donde voy.
No quiero ser adicto a la soledad de días pasados, tan solo un ser humano normal, que encontró en la simplicidad de una emoción su realidad. No busco, ni exijo caminos extensos de serenidad, solo quiero anclar mi barca en un puerto que me de paz, para el siguiente día navegar en aguas profundas de interrogantes a contestar.
No quiero ser peon del juego de la vida, solo un espectador, y que su lamento se mescle con el oceano de un destino incierto para luchar.
Busco ser mi propio libertador, creador de mis impulsos más serenos, entre el arranque de un delirio que nadie más atendió para liberar.