Es cierto que Venezuela es llamada por otros países la pequeña Venecia, pero también es muy cierto que es una nación a base de otras, sin embargo, esto no la hace menos nación, sigue siendo ese reino bendito, aclamado y selvático que visitó Colón alguna vez con ganas de retornar. Venezuela continua formando parte de Europa, y no me refiero geográficamente, sino en cultura y corazón, conjuntamente nos acompañan lazos que nos unen exponencial y significativamente con países como España, Italia y Portugal; teniendo esto en cuenta perpetuamos parte en América, un continente fuerte, con nombre de dama y de ganadores, porque en su pasado ha perdido tanto que ya no le queda que perder, sino ganar y seguir luchando, incluso hemos visto deterioros, primitivismos, arcaísmos y vulgaridades que antes no eran frecuentadas dentro de nuestras latitudes, hemos visitado viejas reminiscencias , para recordar que nuestros horizontes nacieron de buena voluntad, porque cada nación ha tenido una independencia y Venezuela también la ha tenido, porque cada nación es parte del mundo y contribuye a hacerlo más hermoso de lo que asemejamos.
Entonces nos preguntamos ¿qué le ocurre a Venezuela? Una respuesta que implica mucho más que un análisis puntual, ofrecer una opinión sustanciosa de lo que ocurre en el país tampoco es meramente adecuado, y he de mencionar que no se ha llegado al punto de menospreciar o hablar de los problemas de que azotan al mismo, porque ya basta de recordarlos, son tantos que hasta muchos otros se suman en una lista larga y concatenada. El presente de Venezuela florece como el azul de los mares, el amarillo de las riquezas y el rojo del esfuerzo, ya que cada nación tiene historia y sacrificio, en Venezuela todavía no termina, porque hablamos de un potencial etéreo, que persiste y persistirá, con sus frutos silvestres, playas de categoría, ambientes que rodean, paisajes llenos de emoción, arte en abundancia, y sin mencionar el increíble y maravilloso trato de los pobladores.
Hoy vine a recordar,
a través de mis palabras,
haciendo un llamado al señor futuro,
quien jamás descansa,
para encender una luz que pase por esta nación,
porque Venezuela es oro vitalicio,
del que todos siempre hemos formamos parte.
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