¡Soledad! Quiero que el atardecer sea eterno. Como toda mi vida lo he deseado. Como en el mar que observaba extasiado ese atardecer y deseaba con toda mi alma que jamás terminara. Tal esa necesidad surgió cuando usted, precisamente, estaba observando en un estado de embeleso ese atardecer del mar y yo la contemplaba. Tal vez lo que ambos mirábamos era el amanecer.
Usted del paisaje, yo de un amor. Eso quiero que sea eternamente, que no se apague la luz. No quiero estar solo. Quiero en mis amaneceres estar acompañado aunque sea de sus recuerdos no vividos: soñados; con mi café. Tomarme un café solo: café nostalgia. ¿Cómo la conocí? No lo recuerdo. Si algún día siento la necesidad de añorar nuestro encuentro lo inventaré.
Al final de todo, será todo esto hermoso. Y cuando realmente tengamos un encuentro de nuevo, será intenso. Pasaremos del “saber” que existe el otro al “vivir” al otro.
Espero hayan disfrutado de esta lectura y como diré en cada artículo, espero genuinamente sus comentarios y votos. Eso me retroalimenta.