Me gusta pensar que tengo muchas vidas. Eso me hace sentir libre.
Me gusta vivir la ficción de que transito de una vida a otra y ese ejercicio se ha vuelto cada vez más precioso (con los años y las circunstancias de mi país). Se podría pensar que hay algo de escapismo en esa actitud, y es cierto, pero fundamentalmente es una estrategia de supervivencia. Cuando debes compartir tu tiempo para muchos roles y ocupaciones, debes saber ocuparte del presente. De manera que he tratado de resolverlo haciéndome la ilusión del performance.
Soy una mujer de 48 años, madre de una humana, dos perras y cinco gatos; soy esposa de un hombre que es un increíble ser humano y escritor excepcional. Soy hija del amor de mi padre y mi madre. Soy nieta de una amorosa y anciana Cherezade que me contó todos los cuentos del mundo. Soy hermana de tres mujeres fuera de serie y de dos hombres de gran corazón. Soy amiga de gente noble y talentosa. Soy escritora. Soy profesora. Soy encuadernadora. Soy dibujante.
He tenido mucha suerte.
Y lo valoro.
¿De qué escapa esta mujer, pues?
Escapo de la no-posibilidad.
Descubriendo vida en otra vida
A pesar de compartir todos esos roles con una decente eficiencia, la vida para alguien que se ha formado para el cultivo del pensamiento y el arte en mi país no es nada fácil. Hay que ganar el pan. Hay que sacrificar horas de lectura para la realización de trabajos adicionales; hay que desprenderse de horas de escritura para recorrer tiendas y reinventarse en las numerosas tareas domésticas para superar la escasez rampante que define nuestra cotidianidad; hay que dejar de elaborar teorías para emprender cualquier tarea que signifique el ahorro de dinero, o ganar más dinero, en un entorno de hiperinflación. Sobre todo, hay que enfrentarse a la sensación de culpa que arremete cada vez que se lee por simple placer, se escribe un poema, o cada vez que te sientas a pensar las implicaciones ontológicas de la ficción en tal... porque deberías estar ganando dinero (o haciendo algo que ahorre dinero, o haciendo la cola del pan...); paradójicamente, dejando de hacer lo que un profesor de lengua y Teoría Literaria debería hacer...
No deseo abundar más de lo imprescindible en la descripción del panorama venezolano, que está de sobra documentado. Sólo deseo dar cuenta del contexto en el que (¡Bendito sea!) me presentó a la comunidad de Steemit y cómo la vida que llevo en ella se ha convertido en una de las más activas de mis vidas y (tengo fe en ello) en la de muchas personas talentosas que tengo el privilegio de conocer.
Cuando supe de Steemit, mi primera reacción fue de incredulidad (soy profesora universitaria venezolana, por Dios, acá el estado te mata de hambre y te da palos por pensar). Sin embargo, exploré la web porque es un tipo inteligente, muy talentoso, con corazón de oro y lo quiero mucho. Entré, aprendí algunas cosas... y, cosas veredes, otra vida se abrió para mí.
Mi vida con Cervantes
Realmente yo fui bastante feliz con mi primer voto de 0.01 $. Saltaba en un pie con el primer comentario que recibí (casi inmediatamente me di cuenta de que era un bot)... y poco a poco fue llegando la gente de Steemit. Amables, desenfadados unos, serios otros, preocupados por la calidad del contenido... Así conocí a ,
,
,
,
,
, y otros. Leí muchos posts. Comenté. Participé en un par de concursos. Me registré en el servidor de Discord e intercambié un poco, pero aún me resulta apabullante. Metí la pata un par de veces. Conté mis céntimos montones de veces. Traté de tener confianza en un mundo que me es esencialmente ajeno y desconocido.
Cuando estaba más o menos instalada en mi rutina de céntimos (y agradecida, hay que decirlo: la gratitud es un sentimiento que no me ha abandonado desde que estoy acá), hete aquí que tuertos desfaciendo y vegadas andando quiso entrar en mi morada... y con él,
.
¿Cómo ha cambiado
mi vida?
Soy bastante nueva en la comunidad, me uní a ella apenas a mediados del diciembre pasado. De hecho, no quería escribir para este reto porque me parecía un atrevimiento estar opinando cuando apenas estoy llegando, de manera que me debatía enre la necesidad de manifestar mi agradecimiento y una especie de recato gafo; sin embargo, ya lo dije, soy hermana de mujeres fuera de serie. Dos de ellas, y
, están en este planeta; y, bueno, me pusieron en la circunstancia.
Les diré, pues, cómo cambió mi vida:
Me deshice de la culpa de pensar, leer, escribir, dibujar... Me deshice de la culpa de ser a través de algunas cosas que me hacen feliz y que son parte fundamental de lo que soy.
Ese es un gran, gran regalo.
He tenido la suerte de que mi trabajo haya sido reconocido en varias oportunidades por el equipo .
Y lo valoro.
Vagando por estos mundos, sin priesa
Me gusta pensar que tengo muchas vidas. Eso me hace sentir libre.
Puedo aprender cosas nuevas en cada vida que emprendo. Puedo conocer gente.
Pero, en este caso, me hizo re-conocer a la gente que me rodea.
¿Han tenido alguna vez la sensación de que un lugar cotidiano es nuevo, como si lo vieran por primera vez? Pues bien, luego de la visita de me sucedió algo similar: vi a mis amigos.
Desde que inicié mis estudios universitarios, he estado rodeada de personas con mucho talento: escritores, músicos, artistas e intelectuales de todo tipo. Algunos han sido mis profesores, otros han sido mis colegas, otros mis alumnos. La mayor parte de mi vida adulta ha transcurrido en ambientes académicos y culturales, y gran parte de las experiencias vitales que me han marcado están ligadas a estos espacios y a la gente que los transita.
¿Dije que tenía dos hermanas fuera de serie que están en Steemit? Pues, también son educadoras y escritoras (y excelentes cocineras). En ellas fue en las primeras personas que pensé luego de la visita de . Mi esposo,
, y mi hija,
, ya habían atendido el aviso de
. Luego pensé que entre todos los que integran mi núcleo familiar conocíamos a montones de personas talentosas, inteligentes y formadas, que veían muy escasamente recompensado y reconocido su trabajo. Escritores habilidosos. Entonces, empezamos a hablar con ellos, estamos haciendo pininos de organización. Sé que este planeta se verá enriquecido con esta buena gente, dotos y discretos, como diría el Hidalgo.
La vida está hecha de muchas cosas, y, por supuesto, hay vida en otros planetas fuera de Steemit. Pero la vida en Steemit está cool.
Gracias.
...Y con esto, Dios le dé salud al equipo
, y de nos, hispanohablantes, no olvide. Vale.
No olvides:
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