Un día normal como cualquiera te llegue a conocer, eras la cosa mas bella que mis ojos habrían podido ver, tu piel morena, tus ojos, tu cuerpo y tu sonrisa me han dejado con mi mente pervertida haciendo de las mías.
Por cosas de la vida muy poco te puedo ver pero cada instante que paso contigo lo disfruto al máximo, pero mi cuerpo y este deseo por ti es tan grande que me pide mas de ti. Eres como la manzana prohibida que Adán no debía comer, pero sabemos que la tentación es muy fuerte.
Los flirteos entre los dos me hacen daño porque aunque se que nos queremos no podemos estar juntos, pero ya no lo aguanto mas debo hacerte mía. Mi cuerpo arde en deseo de tenerte y esto no se calmara hasta que te tenga.
Llego el día mas esperados por nosotros, la ropa estorba y todo alrededor no nos importa, comenzamos a devorarnos a besos toda la piel como si no hubiera un mañana. El clímax en ti se nota cuando comienzo a poseerte y cada vez estoy mas dentro de ti, tus gemidos de placer son música para mis oídos.
La habitación esta prendida en llamas y tú gritas que soy tu hombre, ver el placer que causo en ti es mi mayor satisfacción. Mi apetito por ti luego de esta noche más nunca se saciara porque como tú muy pocas mujeres en mi cama habrán.