Mientras una viejita lavaba sus harapos llegaste en una tablita a orillas de nuestro lago, fue un 18 de noviembre hace 308 años y con grandes bendiciones desde entonces nos has agraciado, tienes por casa un templo donde tus seguidores te hemos venerado.
Los gaiteros cada año componen melodías para dedicártelas en tu día, con sus charrasca, furro y tambora te cantan desde el corazón porque te adoran, tus guardianes te llevan en sus hombros mientras una lluvia de flores te adornan agradeciendo tus milagros y bendiciones.
Un pueblo entero celebra tu día, amaneceres gaiteros donde los marabinos escuchamos gaitas sin que nos gane el desvelo, luego al juego de béisbol mejor conocido como " El juego de la chinita" en donde todos somos aguiluchos y animamos a nuestro equipo que es el mejor en el terreno.
Mi corazón es mariano y con este poema te rindo pleitesía, gracias chinita por tus bendiciones y por cuidar toda mi familia.