Él al mirar hacia atrás la miró, y a pesar de que el resto de las personas pensaban en lo ridícula que se veía, él solo podía pensar en lo hermosa que se veía sonriendo, en lo preciosa que era mientras era ella misma por completo, era ella misma sin importarle los comentarios del resto de las personas, sin saber que él la observaba, sin fingir nada.
Ellos vieron como él podría mirarla a ella, y se dieron cuenta que aún quedaba algo. Que realmente aún estaba todo.
Él deseó poderla hacerla reír a diario, y verla siempre tan feliz, contagiando su entusiasmo y caminando por la vida con su locura andando.