Estimada, Señora Muerte :
Usted llega, invade, desarma, trae amargos recuerdos.
Disloca, acaricia y abraza de manera tan profunda que duele como un gran amor herido.
Es ley siempre hablar de ti con lágrimas y tristeza.
Pero esta vez fuiste distinta; dolorosa pero reconfortante,
Repentina pero tranquila, cercana pero no intima.
Como quien quiere abrazar y se limita a una palmada en el hombro.
Siempre fría y tosca, pero elegante.
Por eso señora, gracias por no derrumbarme y recordar todo lo que fue superado con grandes risas.
Por tu fidelidad en recordar que todo es pasajero y tan intenso como yo permita.
Que aun en el desastre hay diversión a pesar del lamento.
Porque ya no eres gris, si no del color de quien contigo se va.
Gracias Sra. Muerte , por despertar lo que había olvidado y hasta mas.
Te despido agradecida y caminando hacia otra pagina en blanco
Con más inspiración y ganas.
Te deseo un largo viaje del cual demores en regresar,
Aun cuando se lo harás de la manera mas incierta.
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Agradecida de siempre de ti, quien alguna vez será suya.
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