Las mujeres tenemos la sensibilidad a flor de piel y aún más si hemos sido en algún instante de nuestra vida ofendidas, por ese ser que para nosotras es especial. Porque desde que somos niñas, soñamos con ese príncipe azul, que cautive nuestros días con cada detalle y nos haga pensar, que somos las princesas de su universo.
Pero es posible que esa ilusión cambie por razones de la vida y llega la decepción a ese amor, considerando que exista una falta de perdón de nuestra parte. Sin embargo, la ausencia del perdón ocasiona en cada mujer que el mundo que siempre hemos considerado estable “caiga al fondo”. Es por eso, que pregunto ¿Nacimos para perdonar y olvidar?, muchas veces escuché de boca de mi abuela que ella perdonaba más no olvidaba y en ocasiones le pregunté como era esto posible, debido a que desde mi punto de vista la palabra perdón y olvido comprenden la naturaleza de cada ser humano y más aún de la mujer.
Somos capaces de dar indulgencias desde que se es una pequeña, por ejemplo cuando jugamos con nuestras amiguitas y estas nos arrebatan las muñecas, desde ese instante nace en nuestro corazón ese sentimiento y por ende no tenemos en cuenta lo sucedido. ¿Pero se es capaz de perdonar y no olvidar? Esa respuesta la vemos cada día en las relaciones de parejas, cuando se llega a reproches por actos del pasado que simplemente dejan esa herida; y con ello preguntó, por qué nos encargarnos de recordar constantemente ese suceso o será que no somos aptos de ignorar un daño
Como mujeres, somos seres sensibles, comprensivas y amorosas. Recordemos que quien ama, perdona y olvida; permitiendo la sanidad de las heridas que existieran en nuestra alma. Conservando en nosotras la calidez de ser amigas, madres y esposas, pero sobre todo MUJERES.