Desde muy joven siempre quise estar en Nueva York, la mística y diversidad cultural de la ciudad me atraían con gran poder, la arquitectura, sus impresionantes paisajes urbanos y el ritmo vibrante de vida.
Al principio lo veía casi imposible por ser muy joven, no tener el capital, ni la documentación precisa para viajar, pero cuando uno se traza una meta no existen los límites.
Así que a los 19 años de edad se me presento la oportunidad de viajar a la ciudad con la que soñaba ir, hace un par de años un amigo que estaba viviendo allá me envió una gran postal escribiéndome que cuando quisiera ir, sería bien recibido en esa grandiosa ciudad, así que ya con todo listo para emprender el viaje no lo dude ni 1 segundo.
La expectativa que tenía era impresionante, llegue en primavera y todavía estaba haciendo un poco de frio.
Estuve viviendo 6 meses pero el tiempo paso sumamente rápido, quizás no fue así, pero esa fue mi percepción ya que la velocidad en la rutina de vida de la ciudad es frenética, hay muchas cosas que ver, muchas cosas por hacer y los días van sin muchas pausas.
Tengo varias fotos de la ciudad desde el Empire State Building y una hacia donde estaban las extintas torres gemelas de Worl Trade Center, a las que también tuve la oportunidad de visitar antes de su desaparición por el hecho del 11 de septiembre que ya todos conocemos.
La verdad es que esta gran metrópolis de la gran manzana como la llaman popularmente, es una ciudad increíble, tiene todo lo que podríamos percibir con la esencia de una autentica urbe, restaurantes y comidas de todas partes del mundo, la diversidad cultural más amplia que pueda existir, muchos sitios interesantes que conocer, por eso los días se van tan de prisa, hay mucho entretenimiento, es difícil aburrirse en esta ciudad.
Todas las fotografías son tomadas por mí, la calidad de la cámara no es de las mejores pero era el recurso que tenía a la mano, déjenme sus opiniones.