Cuando analizamos los detalles de las vivencias con nuestros familiares y amigos se nos vienen a la mente momentos muy valiosos y este sentimiento se hace mucho más fuerte cuando las personas ya no están con nosotros en el plano físico, el sentimiento de vacío que nos queda es inevitablemente triste, es un tema del cual quiero escribir porque muchas veces nos cuesta digerirlo, por eso es importante que podamos llevarnos bien porque la vida es una grandiosa oportunidad que se nos da para expresarnos, para compartir, para realizar proyectos, para ser felices, incluso ante la adversidad.
Este año ha sido difícil, he tenido varias perdidas de amigos y familiares, parece paradójico pero luego de que se han ido estas almas he conversado con otras personas y hemos llegado a la conclusión de que a donde van estarán mejor, a causa del sufrimiento por enfermedad en cierto caso y por muy mala calidad de vida en otra circunstancia, aunque la aflicción permanece cierto tiempo, tenemos que continuar porque ellos que ya no están lo hubiesen querido y porque la vida es un gran campo de batalla donde tenemos que avanzar.
Muchas veces tenemos que estar solos y debemos asumirlo con naturalidad ya que es parte de la vida, eso nos forja, nos hace independientes y más capaces.
La realidad es que es que en esa línea temporal muchas veces el orgullo se puede convertir en una imposición, en ese punto debemos pensar en lo que será más importante corresponder, y de alguna forma arraigarse a la humildad.
Dedico este post a todas esas personas valiosas amigos y familiares que ya no están con nosotros pero dejaron un gran sentimiento de afinidad que nos hace recordar a esos seres espirituales. Nuestra mística viaja mucho más allá de los lapsos del tiempo físico.