La felicidad es la meta máxima de un pueblo. Los pueblos expresan su alegría en la recuperación de derechos y quienes viven tristes son los aquellos que pierden sus privilegios.
Con una economía destrozada; un pueblo con hambre lleno de desilusión, rabia y frustración el régimen de Maduro ha tomado nuevas decisiones, que en vez de ayudar, generara más crisis.
La introducción del Bolívar Soberano, un instrumento monetario anclado al denominado Petro equivalente a 60$, cuyo valor fue tomado del precio de un barril de petróleo, descartando de esta forma al dólar y al Fondo Monetario Internacional como mecanismos para controlar la Mega Hiperinflación venezolana.
El supuesto objetivo del régimen de Maduro, es la de reinventar la rueda, a través de una nueva forma de financiamiento que lo ayude a mantenerse en el poder, mediante el lavado de dinero proveniente de las drogas, el sacrificio del pueblo y los negocios amañados, entre otros.
Un aumento del salario mínimo del país en un 3.3364, 20 %, pasando de Bs. 5.196.000,00 a 180.000.000,00, (1.800 Bolívares Soberanos actuales) donde muchas empresas del país corren el riesgo de desaparecer, ya que la regulación de los precios va a ser mayor y los ajustes de costos para pagar la nomina se hace imposible.
Ante tanta ineficiencia, el escenario próximo de Venezuela es más inflación, menos producción, agudización de la escases y más desempleo.
Queda claro de que el régimen de Maduro ha logrado destruir el sueño de Bolívar en el Congreso de Angostura ¨ser un pueblo libre, sin ataduras… lleno de felicidad¨.
Ahora somos un pueblo asediado y explotado, con la acción de un régimen injusto que transforma el ánimo colectivo en infelicidad, en medio de las espantosas dificultades que vive Venezuela.