Tener hijos hiperactivos no es algo que se planee y mucho menos nos dan un manual para enfrentar situaciones especiales, los inicios no son fáciles, sobretodo porque esta clase de niños son juzgados y criticados, atribuyéndoles adjetivos como: indisciplinados, desobedientes, intranquilos, que dista mucho de los valores que se dan en casa ¡Y sólo Dios sabe cómo nos esforzamos en disciplinarlos e inculcarles buenos modales!
Lo que leerá a continuación es producto de mi experiencia como madre de hijos hiperactivos, como representante escolar y como docente de aula.
¿Qué significa tener un hijo hiperactivo?
Aunque las primeras señales de hiperactividad nos causen una inmensa alegría, porque podemos sentir constantemente muchas patadas en el vientre y pensamos que tendremos un futbolista en casa, ésta realidad cambia cuando una vez nacidos y con un par de años la intranquilidad del niño nos hacen sentir frustrados porque las palabras no son suficientes para mantenerlos calmados, adicionando el cansancio físico de los padres que tratamos de seguirles el ritmo.
Los niños hiperactivos tienen una curiosidad que nunca es saceada, son especialistas en buscar, indagar, experimentar sin ningún tipo de limitaciones, ellos no sienten miedo, ni miden las consecuencias de sus actos con tal de lograr su cometido.
Si tuviera que asociar las actividades de un niño hiperactivo con algún súper héroe diríamos que tenemos en casa a: spiderman, flash, acuaman y Thor (todo en uno), esto sin considerar que dependiendo de la terquedad o temperamento del niño podríamos adicionar a Hulk. Lo cierto es que los padres con hijos hiperactivos tenemos nuestra sistema de alarma en modo “On” todo el tiempo ¿lo que nos volvería unos súper padres no?
Los primeros tres años son agotadores, una mezcla de alegría y temor nos invade porque nos encontramos en la presencia de niños con muchas habilidades motoras, nos alegra verlos gatear, caminar rápidamente, armar piezas, desenvolverse efectivamente a pesar de la evolución cognitiva y motriz propia de la edad, en esta época “sus travesuras” pueden pasar inadvertidas y hasta pueden ser “perdonadas” por el resto, porque normalmente los niños de 6 meses a 3 años de edad se encuentran en una constante fase exploratoria.
La primera interacción escolar: El jardín de infancia
Un maestro con un ojo bien afinado puede captar inmediatamente un “potencial niño hiperactivo”, basta con observar el comportamiento a la hora de hacer sus actividades académicas y en las de receso para que prontamente se de cuenta que un niño hiperactivo tendrá entusiasmo por empezar a colorear o dibujar pero será el primero en terminar la actividad, misma que estará incompleta, esto motivado a que simplemente experimentó, accionó y ya querrá emprender un nuevo reto (sin haber terminado el anterior).
Los niños hiperactivos en el jardín de infancia suelen tener como un gusanillo en el cuerpo que les impide estar quietos, acatar reglas sencillas como: hacer una fila, recoger juguetes, esperar sentados hasta la hora de la salida, asumir turnos para jugar, completar una actividad para empezar otra, cada una de estas cosas son sencillamente frustrantes para ellos.
Mi recomendación para los maestros de estas etapas sería:
• Mantener comunicación constante con los padres para informar sobre los avances del niño.
• Instaurar un sistema de premios semanales: con stickers, caritas felices o una golosina sana.
• Colaborar para la aplicación de un sistema alimenticio libre de gluten, colorantes y azúcares.
• Evitar la comparación con otros niños, los maestros de niños hiperactivos deben entender que los niños tienen una condición diferente a los de los demás, no buscan moverse a propósito, ni desautorizarlos y mucho menos librarse de las normas y reglas del salón.
• Tener paciencia y tratarlos con amor (los niños de ésta edad son kinestesicos por naturaleza y por tanto requieren de expresiones de cariño para responder mejor)
La segunda interacción escolar: La complicada y frustrante primaria.
Los niños hiperactivos que son promovidos a los primeros años de escuela viven experiencias que pueden potenciar sus habilidades o simplemente etiquetarlos de por vida. En este sentido, los docentes de escuela primaria son pieza fundamental para el éxito de un futuro ciudadano y un ser humano integral.
En cuanto a los niños, su edad le permite tener “algo más de consciencia” y se dan cuenta que “son diferentes a los demás”, por esta razón quiero insistir en que los maestros son pieza fundamental para que el niño pueda maximizar sus conocimientos y habilidades en vez de incrementar sentimientos de culpa, frustración, desmotivación al ser catalogados como “niños difíciles e indisciplinados”.
¡Recuerden maestros! Hay sustancias químicas de las que carece el lóbulo frontal de un niño hiperactivo y esa hiperactividad está enraizada en su sistema nervioso. Tal como lo expresa Wikipedia:
Los ganglios basales y los lóbulos frontales son dos estructuras afectadas en los niños con déficit de atención e hiperactividad. Los científicos han encontrado cambios negativos en el lóbulo frontal, órganos del cerebro que intervienen en el control de la conducta, en la solución de problemas y en la capacidad para mantener la atención. Esto explica la dificultad de los afectados para controlar el comportamiento, filtrar los estímulos y permanecer atentos. Otra región comprometida corresponde a los ganglios basales, que son agrupaciones de neuronas (células nerviosas) localizadas en la profundidad del cerebro y que trabajan de manera coordinada con el lóbulo frontal. Fuente
Por esta razón, mis sugerencias para los maestros de primaria son:
• Respetar al niño, reconociendo su condición y tratarlos de acuerdo a ésta.
• Asignarles actividades extra dentro del aula (semaneros, asistente del maestro, encargado de repartir libros o volantes, preparadores de otros compañeros de clase, en fin… asignarles diferentes actividades sanas que lo mantengan distraído en pro del salón).
• Reconocer el esfuerzo del niño por mantenerse calmado.
• Evitar los llamados de atención diarios a los padres con la intención de notificarles que el niño no estuvo calmado ni se quiso sentar ¡Entiéndalo! La inquietud motora es propia del niño (no lo hace para enfadarlo).
• De igual forma, existen niños hiperactivos con una creatividad e imaginación grandiosas que se sienten frustrados al no contar con una letra clara y legible (Mi 2do hijo calza en ésta categoría). Por esta razón, amigo docente, no juzgue el libro sólo por la caratula, es preferible evaluar el contenido de lo expresado por el niño que sólo su letra.
• Seguir teniendo paciencia.
La experiencia me ha enseñado que los niños hiperactivos son muy inteligentes y no requieren de tantas explicaciones para entender una idea, es por esto que se aburren rápidamente de las actividades repetitivas y buscan fijar su atención en otra cosa. Así que… APROVECHE ESO MAESTRO.
La tercera interacción escolar: La tortuosa secundaria.
Si le preguntas a un niño hiperactivo que ha sido lo mejor del jardín de infancia y de la escuela primaria te dirán sin pensar “Mis amigos”, esto les da una idea a los maestros de la importancia de incluir a un niño dentro del salón y fuera de éste.
La escuela secundaria podría llegar a ser una etapa tortuosa para muchos niños, no por la cantidad de asignaturas que se ven en el aula sino por la responsabilidad que debe afrontar el niño. La secundaria requiere crear espacios propios de estudio y de entregas de asignaciones en fechas establecidas.
Debo señalar que esto sucede no porque el estudiante no tenga capacidad sino porque ésta clase de personas carecen de estructura y su mundo exterior suele reflejar la falta de orden que existe en su mente.
Mi recomendación para los docentes de ésta etapa es:
• Crear planes de evaluación donde el estudiante pueda chequear las fechas de entregas de asignaciones y evaluaciones.
• Mantener las normas de convivencia en un lugar visible, donde el estudiante pueda verlo diariamente.
• Crear estrategias de enseñanza donde el estudiante aplique conocimientos teóricos y los lleve a la práctica.
• Involucrar al estudiante en grupos de estudios donde pueda fortalecer sus habilidades.
• Mostrar respeto y afecto por el adolescente.
• Mantenerlo motivado.
No quise terminar el post sin identificar el buen resultado a que se puede llegar si se canaliza de buena forma el estudiante hiperactivo. Reitero que esta clase de niños resultan ser bastante inteligentes y la capacidad de comprensión es indudablemente mejor que su conducta. Para esto, tomo como muestra representativa mis tres hijos, cada uno interactuando en las etapas antes señalas (jardín de infancia, escuela primaria, escuela secundaria).
En este sentido, los años escolares con mayor productividad han sido aquellos donde las maestras tienen un buen carácter, los respetan y aceptan su condición, de la misma manera los años en que han sido tomado en cuenta sus capacidades interpretativas y en donde se ha potenciado su parte cognoscitiva por encima de la intranquilidad han traído como resultados participación en olimpiadas de matemáticas, concursos de cuentos, actividades de promoción hacia otros colegios, entre otros.
Ya para finalizar, quisiera acotar que según Wikipedia existen 3 tipos de niños con Trastorno por déficit de Atención e Hiperactividad (TDHA): predominantemente hiperactivo/impulsivo, predominantemente inatento y combinado , hoy les presento los que me ha tocado conocer en calidad de hijos:
Fuente: Foto propia.
Mi 1er hijo calza en el tipo de hiperactividad predominante inatento, mi 2do hijo en el predominante hiperactivo/impulsivo y mi 3er hijo calza en tipo de hiperactividad combinada. Así mismo, mi esposo sigue siendo un adulto hiperactivo (ya no motrizmente, pero sí en la forma de afrontar sus actividades y tomar sus decisiones), 4 personas extraordinariamente inteligentes, humanos, desordenadamente colaboradores y constantes exploradores de conocimientos nuevos.