(PARTE 1: https://steemit.com/spanish/@alangon/con-el-mundo-en-contra-parte-1-prologo-cuentos-sobre-cine)
(Joel en La plaza Blue Carmel, foto por Alejandro Rodríguez)
(Pink and shadows foto por Alejandro Rodríguez)
Más tarde me encontré en la licorería con unos estudiantes de UNEARTE. Me invitaron a tomarme un trago de la botella colectiva, marca MACONDO y pidieron un vaso por si me ponía princesa. Gente agradable, ponen en duda mis prejuicios. Uno de ellos me comentó, en nombre de todos, que quería hacer un corto denuncia sobre la explotación salarial y el acaparamiento de comida en Venezuela. Me preguntó si sabía del Tercer Cine, y le dije que sí. Entonces prosiguió con que quería que tuviera una estética sucia para mostrar la realidad de un país del tercer mundo. Lo que él, o mejor dicho el colectivo, tenía en mente, era una historia sobre una familia popular. Una madre llamada Venezuela, un hijo llamado Augusto y un padre llamado Simón. En vista de la crisis creada por el imperio y la guerra económica, en este caso representados por el gerente del Central Madeirense y sus secuaces, la madre se tiene que meter a puta, el padre a malandro, y el hijo se vuelve drogadicto. Evidentemente, con la ayuda de un líder colectivo, la comunidad se une y logran derrotar al desabastecimiento.
(Foto por Alejandro Rodríguez)
Me comentó que tenía una familia para interpretarla, y su papá, que trabaja con el gobierno le consiguió los equipos. Antes de irme me preguntó si ya había hecho mi primer corto, y le dije que sí, desde séptimo semestre, a lo que rió y me dijo que la UCV es muy teórica.
(Foto por Alejandro Rodríguez)
Diego tenía buenas ideas, pero era muy tímido. Su propuesta para el festival era un corto de terror que había preparado como encargo para la tesis de unos estudiantes de comunicación en la Santa María. El proyecto era interesante pero su precio era muy elevado y se lo tuvo que quedar. Era un cinéfilo incansable, un lector admirable, y un muchacho muy disciplinado a la hora de trabajar. Rara vez miraba a la cara y por lo general la gente se reía de él cuando se daba la vuelta. Hasta ahora pensaba hacer la película con su hermanita. Era la historia de una jovencita que había sido violada por su tío y engendraba en su vientre al anticristo. Básicamente el corto era ella tratando de hacerse un aborto porque su familia no lo permite. Diego había pensado cada detalle. Tenía su storyboard, y me mostró algunas pruebas de cámara desde el teléfono. Incluso los diseños del anticristo, que pensaba animar el mismo, eran muy imaginativos.
(Todo menos sopa. Modelo, Diego Lopez. Foto por Gabriela Pereira)
Su único problema, era que el modo en que planteaba el relato sonaba a cliché. Cada imagen, cada personaje, y cada secuencia parecían sacados de otras películas. Por sus conocimientos y su dedicación, era el sueño de todo productor de cine de género. Me parecía que de hacerse bien, la película podría encajar en el triángulo de interacción dinámica de Tom Ryall: artista, producto y público. A pesar de ser un género gastado, el terror gusta a los venezolanos.
(Foto de perfil en redes sociales, por Gabriela Pererira)