Yo creo que si le preguntas a cualquier venezolano en el extranjero, si volvería a su país teniendo por lo menos unas condiciones mínimas de calidad de vida, dejarían todo lo que tuvieran en su país actual y volverían así sea caminando a Venezuela.
Toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública. Artículo 1.º de CERD
El derecho del inmigrante a mantener sus diferencias culturales solo podrá ser posible cuando las sociedades receptoras renuncien a la ideología de la asimilación pura y simple de las comunidades extranjeras, para consentir la cohabitación de comunidades diferentes. Solo de esa manera la inmigración dejará de ser vista como un peligro para la identidad cultural para pasar a ser concebida como una posibilidad de enriquecimiento de esa cultura. Lelio Marmota, Derechos Humanos y políticas migratorias.
El 16 de septiembre de 2008, en la cumbre de Bruselas, la Comunidad Europea aprobó la Ley contra la Xenofobia y el Racismo que contempla condenar hasta con tres años de cárcel los comportamientos xenófobos y racistas. Los Estados miembros deberán adaptar sus legislaciones en el plazo de dos años para contemplar como delito:
La incitación pública a la violencia o al odio dirigidos contra un grupo de personas o un miembro de tal grupo, definido en relación con la raza, el color, la religión, la ascendencia o el origen nacional o étnico;
La comisión de uno de los actos a los que se refiere el apartado anterior mediante la difusión o reparto de escritos, imágenes u otros materiales;
La apología pública, la negación o la trivialización flagrante de los crímenes de genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra dirigida contra un grupo de personas definido en relación con la raza, el color, la religión, la ascendencia o el origen nacional o étnico.
No podemos dejar de resaltar que a contrapeso de actitudes discriminatorias, racistas y xenofóbicas, existen también experiencias de apertura, acercamiento, involucramiento que genera redes de solidaridad y espacios de intercambio, aprendizajes que construyen la interculturalidad.
Un problema real es la creciente xenofobia, intolerancia, polarización y discriminación, alertó.
“Puesto que los migrantes y refugiados continuarán llegando, y no hay señales de que esos flujos vayan a disminuir pronto, debemos resolver cómo promover e implementar el principio de que todos los seres humanos tenemos el mismo valor”, puntualizó Eliasson.
El vicesecretario general concluyó con un llamado a elaborar políticas que reconozcan y aprovechen el valor que los migrantes llevan a las sociedades, entre los que destacan el crecimiento económico y demográfico, el desarrollo y las remesas, que impulsan la economía tanto en los países de origen como a nivel mundial.