
Hoy, quiero compartir con ustedes un cuento que le escribí a mi hija. Como digna representante de su madre, no le gusta comer... Y yo le escribí este cuento a ella, y a mi "yo" de 7 años. ¡Espero que lo disfruten!
Promesas
En casi todos los hogares hay niños que no les gusta comer, y el hogar de la familia Fernández no era la excepción. Había una niña que no comía mucho, las chupetas no le gustaban, mucho menos las verduras ni la sopa. Su mamá un día le dijo:
― Mía, estoy preocupada por tu alimentación, prométeme por favor que de ahora en adelante te comerás todo.
La niña como era obediente le hizo esa promesa.
Al llegar a la escuela se comió toda su merienda, y al recordar la promesa que le había hecho a su madre de comérselo todo se comió la merienda de sus compañeros.
Se comió los libros, los lápices, los cuadernos; se comió los bolsos, la pizarra, las mesas. Se comió a su maestra y finalmente se comió este cuento.
― Mía, estoy preocupada por tu alimentación, prométeme por favor que de ahora en adelante te comerás todo.
La niña como era obediente le hizo esa promesa.
Al llegar a la escuela se comió toda su merienda, y al recordar la promesa que le había hecho a su madre de comérselo todo se comió la merienda de sus compañeros.
Se comió los libros, los lápices, los cuadernos; se comió los bolsos, la pizarra, las mesas. Se comió a su maestra y finalmente se comió este cuento.
Alejandra Fernández Leonet