Es verte surfeando, recordar tu cabello oscuro que al mecerse con el viento hacían que el corazón se me disparara una y otra vez. Fundirse en esos hoyuelos que van con cada gesto que haces... Recordar tantas cosas, memorizar tantos versos... Y así, como cada una de tus pisadas en la arena se las llevó el mar, el tiempo nos unió de una forma tan fortuita y nos separó tan rápidamente.
El tiempo puede ser corto o largo, Shakespeare dijo que para los que aman el tiempo es eternidad y lo sentí, solo que fui arrastrada de golpe a la realidad que esa eternidad que soñé no fue suficiente para todo lo que quería que leyeras. Me escondo detrás de montañas de papeles y manos manchadas con tinta. Tinta azul como el cielo y el mar, tinta negra como la noche, como tu cabello, como aquel café de tus ojos... Y aquella tinta no me alcanzó para leerte completo. Para poder describir tu sonrisa más cerca de mí, de poder respirar el mismo aire y compartir la risa. Tal vez porque eso sea, una niña insegura que se esconde entre versos escritos en un computador o en un cuaderno que se deshoja lentamente buscando amores en el infinito, amores no encontrados, amores imposibles.
Quizá por eso no me mires, porque me ves como aquella niña que se esconde detrás de tantos libros y ropas sin estilo alguno. Porque ante tus ojos soy una chiquita temiéndole al mundo, sintiéndose grande por primera vez en su vida. Nunca sabré si estoy herrada o no, pero agradezco a la vida cada segundo que pasé a tu lado. Y espero que seas feliz de todas las formas posibles.
Mereces serlo porque eres una persona que cambia el mundo, que cambia a las personas, que hace que los demás vean el universo de una manera diferente. Sé que este amor, que es algo más platónico que el amor propio, puede que llegue a su fin en semanas, meses, años... O puede que nunca termine. Puede que jamás leas mis versos de nuevos, puede ser que no escuche mi nombre salir de tus labios y levantarme todos los días con una sonrisa en el rostro esperando ver aquellos hoyuelos fundirse más y más.
Y duele, el pensar que siempre seré yo quien ame más, quien quiera más... de ti o de cualquier otro. La que se ilusione... la que sueñe con un príncipe azul y su caballo. Pero la realidad sigue y aunque no lo harás te pido que no te preocupes por mí. Que estaré bien, porque como tú puede que vengan muchos amores lejanos. Lo que te pido en el silencio de mi habitación, pidiendo que mis palabras viajen a donde quiera que estés, sobre cualquier cosa es que seas una mejor persona.
Que no tengas miedo a equivocarte, porque lo mejor de la caída es que descansas y cuando te levantas lo haces con fuerza.
Que no tengas miedo a enamorarte, porque para todos existe una persona que nos completa y estoy consciente que no soy esa persona para ti. Así que por mí y por los versos que te escribo disfruta cada segundo con tu persona ideal. Sueña, viaja, vuela... Cambia de aires si quieres. Haz lo que quieras porque la vida no tiene límites y nunca es tarde para cambiar de aires. Recuerda que en el silencio más profundo a veces se encuentra el amor más intenso... Con mucho cariño, la poetisa anónima.