| Autor | Miguel Ángel Buonarroti |
|---|---|
| Técnica | Fresco |
| Estilo | Renacentista |
| Dimensiones | 280 cm x 570 cm |
| Ubicación | Capilla Sixtina, Ciudad del Vaticano, Roma |
Contexto
“La creación de Adán” es el fresco más famoso del conjunto de nueve pinturas que representan los relatos de Génesis que Miguel Ángel Buonarroti pintó por encargo del papa Julio II en 1508 con el fin decorar la bóveda de la Capilla Sixtina. Completar este trabajo le tomó alrededor de unos cuatro años, y no es para menos, la totalidad de estas pinturas ocupa más de 500 metros cuadrados.
El tema central de la obra se basa en el episodio de la creación de Adán descrita en el Antiguo Testamento, donde se relata el momento en el que Dios después de haber creado la luz y los planetas se dispone a continuar su trabajo dandole vida a un ser a su imagen y semejanza.
Al igual que la mayoría de las pinturas que hemos analizado con anterioridad, esta mantiene una importante influencia en la actualidad, es uno de los íconos más representativos del renacimiento, de la mitología cristiana y del antropocentrismo.
A través de los siglos ha inspirado fe en los creyentes por el hecho de generar una sensación de cercanía con un dios que posee características antropomorfas. Pero también a dia de hoy nos sigue llenando de interrogantes e inquietudes, aun no está muy claro quien es la mujer que sostiene a Dios por el brazo y también se discute si el manto que cubre a Dios y a sus ángeles tiene la forma de un cerebro humano.
La Capilla Sixtina fue construida entre 1475 y 1481 a petición del papa Sixto IV, a esto se debe el nombre por el que la conocemos. Aunque Migue Ángel pintó la bóveda y el imponente mural “El juicio final”, no fue el único artista que aportó en su decoración. En su zona inferior encontramos frescos realizados por pintores como Perugino, Signorelli o Botticelli.
Miguel Ángel dividió la bóveda en diez arcos fajones lo que generaba que esta quedara dividida en nueve tramos sucesivos (uno para cada relato) que son atravesados por dos falsas cornisas que producen una partición en tres registros. Por eso las historias del Génesis están divididas en grupos de a tres, la primera se centra en la creación del universo, la segunda en la estancia del hombre en el paraíso y la tercera sobre los pecados. También podemos apreciar que en la zona central hay siete profetas del antiguo testamento y cinco síbilas.
Análisis
A primera vista notamos que el fresco se divide en dos planos, a la izquierda se encuentra Adán en reposo sobre un montículo, y a la derecha vemos a Dios en movimiento junto a unos querubines.
Centrémonos primero en la figura de Adán, este se encuentra desnudo e inmóvil, sus facciones y su figura corresponden al ideal de belleza de la época. A pesar de su musculatura parece no tener energía, está atado al terreno (acaba de surgir de el) y espera tener un leve contacto con Dios que lo llene de vitalidad.
Adán se encuentra en contacto con la tierra, a diferencia de Dios, lo que le da su carácter terrenal, su brazo izquierdo se encuentra estirado al máximo hacia la zona central (y tal vez más importante) de la escena. La posición de Adán está muy cerca del límite inferior del cuadro por lo que se crea la ilusión de ser sostenido por una de las sibilas que se encuentran en los pilares de la bóveda.
Su figura cuenta con una anatomía muy detallada, tiene un sombreado que resalta la musculatura del torso y del pecho que están un poco doblados y estirados, lo mismo sucede con los músculos de los brazos, lo que da como resultado una figura atlética. Mientras tanto, sus piernas recostadas tienen mucho menos sombras y detalles, al no ser tan musculosas se asemejan a las de una persona común. Su mano izquierda también posee una gran cantidad de detalle, los huesos de la mano están remarcados por la sombra al igual que los tendones de los dedos.
Dios está representado como un hombre anciano, pero no de edad tan avanzada, su cabello y barba son blancos para simbolizar experiencia y sabiduría. Está acompañado por figuras angelicales y los cubre una especie de manto en forma de nube color púrpura, el movimiento de las telas ayuda a aumentar la sensación de movimiento.
La figura divina no es tan marcada como la de Adán, pero también muestra mucha fuerza, el brazo que extiende hacia el centro de la composición para dar la chispa de vida es el derecho, su mano también está muy detallada.
Resalta el hecho de que su brazo izquierdo es sujetado por una mujer que mira con desconfianza a Adán, lo más razonable sería creer que es Eva, quien no ha sido creada aun y espera que le sea dado su lugar en la tierra, pero el pintor no lo deja claro.
Entre los dos planos, el de Dios y el de Adán, se encuentra el punto central que da sentido a la representación y llena al fresco de una grandeza que nos cautiva, las manos de ambos personajes en busca de contacto con la del otro para unirse en un solo plano al coincidir las puntas de sus dedos índices. El suspenso que genera este mínimo espacio que Miguel Ángel deja entre los dos seres representa la alegoría del misterio de la creación humana y nuestra búsqueda de la revelación divina.
También la obra parece ser una especie de culto al cuerpo humano, el autor hace el paisaje muy simple y se centra exclusivamente en el modelado y las sombras de los cuerpos buscando el equilibrio entre la fuerza física , la espiritualidad y la belleza.
Los colores que dominan el primer plano son los tonos ocres, pero también hay colores puros, mientras que para el fondo encontramos colores frios de tonalidades azuladas y verdosas, los pigmentos que utilizó eran de altísima calidad lo que dio como resultado un fresco limpio y luminoso.
Curiosidades
- La inspiración de Miguel Ángel pudo haber venido del himno medieval llamado “Veni Creator Spiritus”, en el que se pide que el dedo de la mano derecha del padre (digitus paternae dexterae) dé a los fieles amor.
- Algunos científicos consideran que la figura del manto que envuelve a Dios sería una representación muy fiel a la anatomía del cerebro humano, mientras que otros indican que se trata de un útero femenino siendo la tela verde que cuelga el cordón umibilical que acaba de ser cortado.
Imagenes extraidas de Wikipedia
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