Hubo un momento donde no podía dejar de pensarte. Donde jamás dejé de imaginarte ahí, al lado mío. Abrazándome y dándome todo tu cariño. Nunca puedo parar de pensar en cuánto lamento haberte dejado ir en el pasado, y que tus expectativas hacia mí hayan cambiado drásticamente.
Hace un año, seguías siendo una niña tierna e inocente. Aunque la diferencia de ahora, es que en aquél entonces me demostrabas más tu amor. Me preguntabas cosas, querías saber cómo me sentía, qué hacía o qué haría ese día.
Entiendo que tu cambio haya sido por desconfianza de mí, pero créeme. En estos últimos días he hecho todo lo posible por cambiar a mejor. Por ser la persona que siempre quisiste que fuera, dejando de lado a las demás mujeres y centrándome plenamente en ti. Te lo he demostrado. Incluso, he hablado con una de tus amigas, solo para saber cómo estás o dónde estás..., ¡porque me interesas y me preocupas!
Esas veces que dejas de contestar de la nada, me preocupo.
Esos momentos en los que te ponías indiferente, también me preocupo…