Intentando diariamente mantener el paso firme y decidido, perdiéndome entre la multitud de personas que procuran lo mismo ¿Lo hago bien?
Si me ves y me detallas como usual pasajero de la vida, estoy segura que podrías admirar tras mi manto de protección, la oscuridad que cargo sobre mis hombros.
Ven aquí y cuéntame un poco sobre los colores que inundan nuestro alrededor, mi distorsionada percepción no me deja observar con nitidez las inmensidades.
Y no, esto no se trata de paranoia, he hecho todo lo que mi padre me ha dicho, sólo que sigo intentándolo e intentándolo, siento que ya estoy cerca de lograrlo, pero...
¿Aun estás allí? ¿Puedes sentirme todavía?
He tocado fondo en un mar donde nunca había puesto un pie antes, y mi espíritu se sumerge tanto que ahora no encuentro cómo recuperarlo.
¿De qué se trata todo esto? ¿Acaso es un vil juego?
Sigo postrada en el mismo lugar, en la misma habitación junto a las sábanas que ásperas están de tanto lavarles, con las mismas prendas, rogando que realmente pudieses estar.
Y me quiebro, me quiebro desde los huesos hasta el alma intentando encontrar... ¿Encontrar qué? ¿Encontrarme?
Supongo que al fin y al cabo es lo que necesito para terminar con la búsqueda insaciable de lo imposible, de lo interminable...