La expresión artística en la psiquis humana.
Las manifestaciones artísticas son expresiones profundas que el ser humano busca exteriorizar mediante técnicas visuales, escénicas, plásticas e incluso sonoras. Desde el inicio de las civilizaciones, las personas buscaban exteriorizar sentimientos y emociones más profundas de su ser. También puede decirse que es una forma de hacerse conocer y reafirmar su identidad.
Es por esto, y de acuerdo a los diferentes recursos naturales de los que disponían las diferentes civilizaciones, que se emplea una variedad de instrumentos para la proyección expresiva. Pues, la intención principal y fundamental era comunicar. Pero si se realiza una reflexión desde la perspectiva psicológica, se puede llegar a dos conclusiones o razones del arte. Por una parte la motivación expresiva como método de, por así llamarlo, desahogo psíquico. Y la otra, el arte como competencia comunicativa.
Ahora bien, ¿por qué el arte puede ser un desahogo psíquico?, simplemente porque tiene en ella, implícitamente, la necesidad de afirmación. Al igual que en los estudios psicológicos se implementan los test proyectivos como el del dibujo o la escritura, el inconsciente humano se cuela de alguna forma que termina moldeando la expresión del hombre.
Es imposible para una persona con diagnostico psicológico sano, que puede ocultar toda su realidad psíquica. Pues siempre, desde una simple postura, hasta la forma de hablar expresa algo de sus procesos o estado psicológico. Por lo tanto, el arte es la forma manifiesta del ser humano en su más cruda e íntima realidad.
En cambio, entendiendo que el entorno social es esencialmente influyente en las obras artísticas, lo es también la condición psíquica del ser humano. Así que el arte no es más que una visión de la asimilación de la realidad moldeada por la psiquis personal e influida por el contexto social. Esto es observable en los clásicos más famosos, donde un entorno religioso y moralista era lo normado.
En este sentido, se explica que el arte venezolano por ejemplo, represente las luchas de libertad, batallas y la exaltación de personajes históricos. Pues, el venezolano de ese momento anhelaba libertades y tenía espíritu de emprendimiento y de lucha. También se representa el antepasado indígena y su admiración por las bellezas naturales.
Pero entonces, retomando la idea de razón del arte, es importante comentar que el patrimonio que algunas representaciones pueden llegar a ser, es por el gran hecho de salvaguardar la herencia de ideales y sentir histórico que representaba una sociedad que con el tiempo se ha transformado.
En un principio el ser humano desde su impulso más natural, exterioriza conductas que son a la vez, producto que una serie de procesos biológicos que internamente el humano puede procesar. Siguiendo entonces el pensamiento conductista, se entiende el arte como el producto de estímulos que generan una expresión por códigos comprensibles y aceptados socialmente. Para ser más claro, el estilo de arte, las imágenes y símbolos son la respuesta condicionada en el hombre en cuanto a su forma de expresión. Por lo que quizá el arte es solo una parte o tal vez, ni es siquiera la expresión real del sentir humano, pues esta se encuentra condicionada.
Esto puede llevar a la conformación de criterios artísticos y como refuerzo la idea de aceptación. Pero esto es desde una postura estricta y reglamentada del valor estético. Pues solo se considera bello aquello que se asocia con lo bello y no más. No se puede apreciar lo que no se entiende.
De esta forma, empieza a estandarizarse el juicio artístico que al igual que con las ciencias, debe encajar en un paradigma dominante para ser aceptado. Así se crean las academias y las diferentes corrientes artísticas de las distintas épocas. Se pierde entonces en una gran parte y en su esencia, la expresión pura y sentimental del hombre.
Pero, el mérito también estaba para quienes dentro del marco paradigmático de su momento, podían hacerse entender y lograr conmover la atención de su entorno. Estos artistas tenían la habilidad para trasportar pensamientos, intenciones y sentimientos dentro de ese juicio estético bien estandarizado y riguroso. Aun así, por su escasa libertad y por su expresión bien condicionada, no por esto deja de ser arte. Porque sencillamente representan un momento particular del pensamiento y sentir social. Así era el hombre de su tiempo.
La historia no se detiene y mucho menos el arte. Y como se había mencionado anteriormente, el ser humano dispone y pone en uso los recursos de su entorno. El hombre de la edad antigua se servía de hojas, plantas, arenas, semillas y agua para hacer arte. En cambio, el hombre del tiempo actual tiene los computadores y los recursos digitales. Esto evidentemente tiene como consecuencia el surgimiento de diferentes formas artísticas basadas en recursos los mencionados.
Referencias:
Las culturas originarias. Caracas: Edi. Santillana.
Valgañon y Paez. Teoría e historia de las artes plásticas. 8va edi.