Un saludo cordial a los miembros de la prestigiosa comunidad HIVE.
Desde sus inicios sobre el planeta Tierra, el hombre fue recolector, cazador y pescador.
Junto a mis dos hijos,en una jornada de pesca deportiva, en la represa de Cumaripa.
Su ingenio le permitió ejercer con propiedad, esas antiguas actividades.
Fue el desarrollo posterior de la civilización, lo que motivó que cambiara la recolección por la agricultura y la cacería por la cría de ganado y otros animales.
Así nacieron los conucos, fincas, haciendas y factorías agropecuarias, en todo el mundo.
La pesquería continuó, solo que se vistió de varías gamas, que van desde la pesca de sustento, pasando por la pesca artesanal, pesca deportiva y la pesca comercial.
Mi hijo, a bordo de su kayak, en la represa de la Coromoto.
A esta actividad se unión una nueva faena, la piscicultura, tanto en agua dulce como en agua salada.
Algunos hombres y mujeres del campo y la ciudad, aún ejercen la cacería de animales silvestres, en todo el mundo.
Mis amigos cazadores, del Edo Lara, me pidieron que preservara sus identidades.
El filósofo español José Ortega y Gasset, considera que “la caza es todo lo que se hace antes y después de la muerte del animal.
La muerte es imprescindible para que exista la cacería.
Es cuestión de constante discusión entre las personas, si el sacrificio de animales silvestres, durante las jornadas de cacería es necesario y correcto.
Muchos lo ven como algo cruel, pero nuestros indígenas, campesinos y algunos citadinos, se nutren de proteínas y grasas, gracias a la cacería de animales silvestres.
Lapas cazadas por un amigo campesino, del municipio Simón Planas, Edo Lara. También preservo su identidad.
Me consta, que no tienen posibilidad de acceder a la proteína animal, por lo bajo de sus salarios.
Las especies más apreciadas como alimento, por los campesinos y los indígenas, son la lapa, el conejo, el báquiro, el venado, las perdices, las palomas turcas, torcaz, carboneras, guacharacas, pavas, paujíes, cachicamo, picure, entre otros animales silvestres.
Este venado caramerudo fue criado como mascota, por unos amigos de la zona rural del Edo. Portuguesa.
La mayoría de los opositores a la cacería de animales silvestres, consumen carne de animales de granja, que son seres vivos y los sacrifican para que todos comamos.
conejos de un criadero artesanal de Sanare, Edo. Lara.
Esos animales de granja no tienen oportunidad de escapar del verdugo.
Durante las jornadas de cacería es común que las presas logren escapar, con tan solo un susto.
El estado venezolano intenta regular la caza de estas especies silvestres, para garantizar el equilibrio de las cadenas alimenticias, pero no existen los registros de control, apropiados para definir políticas a largo plazo.
Esta venada fue criada como mascota, por unos amigos de la zona rural del Edo. Apure.
Prevalece el abuso de los miembros de guardería ambiental, que negocian coimas y no orientan apropiadamente a los campesinos o indígenas, en torno a una cacería de sustento, sostenible.
A quienes sí controla el estado, es a los cazadores que viajan desde la ciudad hasta el campo.
Mis amigos cazadores del Edo, Lara me pidieron que preservara sus identidades.
Sin embargo, solo se tienen subregistros de las actividades de cacería.
La estrategia para prohibir la cacería pasa por varias etapas.
Hasta el año 2011, en el ministerio del ambiente y de los recursos naturales renovables, de Venezuela (MARNR), se podía obtener un permiso de cacería deportiva, que abarcaba desde el 01 de noviembre, hasta el 30 de junio, de cada año.
Te entregaban un calendario cinegético, donde se indicaban las especies que podías cazar y los períodos de veda.
Además, debías llenar una libreta de control de piezas cazadas, que debías entregar, debidamente llenada, para solicitar un nuevo permiso.
Este permiso avalaba el porte del arma de cacería.
Mi amigo cazador pidió que le preservara su identidad.
A partir del 28 mayo de 2011, tras solicitud del Ministerio Público, a través de sus fiscales adscritos a la Dirección de Defensa Integral del Ambiente y Delito Ambiental, fueron acordadas medidas de protección en el Área Metropolitana de Caracas y en los estados Anzoátegui, Bolívar, Falcón, Guárico, Lara, Monagas, Miranda, Sucre, Yaracuy y Zulia.
Las medidas acordadas por las distintas instancias judiciales, consisten en que se prohíbe la caza de ejemplares de la fauna silvestre dentro de los parques nacionales, monumentos naturales, refugios o santuarios de fauna o en ecosistemas naturales.
Además, queda prohibida la promoción, comercialización y venta ilícita de ejemplares de la fauna silvestre por medios electrónicos y demás redes sociales de comunicación.
La murte de estos tres de venados, la provocó un cazador furtivo, en el Capanaparo, Edo Apure, bajo el amparo de la gerrilla del ELN.
En la Gaceta Oficial nº 40.190, de la República Bolivariana de Venezuela, de fecha 17 de junio de 2013, se publicó la Ley para el Desarme y Control de Armas y Municiones.
En esa ley se establece la posibilidad de otorgar un Porte de arma para cacería, con dos (2) años de vigencia , con un máximo de cien (100) municiones mensuales.
El cazador debe tener el permiso de cacería, otorgado por el MARNR, acompañado del respectivo porte de arma, emitido por la dirección de armamento de la Fuerza armada (DARFA).
Ya deben comprender, que en los estados donde suspendieron la cacería, es inútil obtener el porte de arma de cacería.
El elevado costo de las armas y municiones, y las terribles sanciones por ejercer la cacería ilegal, han obligado a los cazadores deportivos, a cazar aquellas especies susceptibles de ser cobradas, con el uso de los perros.
Los cazadores ya comprendieron que es más económico comprar carne de una factoría, que invertir grandes sumas de dinero en la cacería, que, además, pudiera llevarlo a prisión.
La mayoría se han retirado a sus hogares y ya no cazan.
La generación de cazadores que conocí en Barquisimeto, rondan los ochenta años.
Solo quedan las historias.
La situación con los campesinos, indígenas y productores del campo, es diferente.
Allí el gobierno no tiene manera de controlar la cacería.
Es bueno destacar que estos cazadores en su mayoría, solo toman lo que necesitan para su subsistencia.
MIs amigos campesinos, me pidieron que preservara su identidad.
Muy pocos cazan animales silvestres, con fines de comercializar la carne.
En la actualidad, el panorama se complica para los cazadores de la ciudad.
La cuarentena, de más de tres meses, y la terrible escasez de gasolina en Venezuela, los ha alejado de los lances de cacería.
En un futuro no muy lejano, pudiéramos medir el efecto de estas circunstancias, sobre la fauna silvestre.
El autor, junto a MIguel, evaluando los biotopos del río Portuguesa.
Ali Riera
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