Un saludo cordial para todos los miembros de la prestigiosa comunidad Hive.
La geografía del Edo. Lara, en Venezuela, se caracteriza por la presencia de espacios naturales, que han sido cultivados, con presencia de seres humanos, y adyacentes a estos, muchos espacios naturales agrestes, donde habitan infinidad de especies silvestres, que de vez en cuando, visitan nuestras comunidades, con consecuencias nefastas para los humanos y los propios animales.
Esa permanente interacción entre seres humanos y animales silvestres se traduce en un serio problema, porque la mayoría de las veces, alguno termina herido o incluso, muerto, casi siempre por un temor infundado, o por desconocimiento de la biología de los especímenes visitantes.
Este tipo de relación, se ha hecho muy evidente en el caserío Las Flores, del municipio Jiménez del Edo Lara, donde existen varias empresas agropecuasrias, metalmecánicas, e industrias fabriles, asentadas en lo que otrora fueran espacios naturales, los cuales fueron invadidos por el hombre, sin medir el impacto ambiental que estaban provocando.
Hace algún tiempo reporté el avistamiento de una culebra cazadora de nombre Boa arcoíris, que andaba deambulando por el sector Las Flores, así como otra culebra cazadora, falsa coral, que con seguridad andaban tras las presas de cacería, que también son muy abundantes en esta zona larense.
En esta ocasión, reporto el avistamiento, captura y ubicación en un serpentario, de una culebra coral verdadera, probablemente de unos seis meses de edad, con un tamaño aproximado de 20 cm., de largo, y unos dos cm., de diámetro, con un patrón de tres colores, muy vistosos, anunciando su potencial peligro (aposematismo), presentando anillos de colores en el siguiente orden: Rojo-negro-blanco-negro-blanco-negro-rojo.
Para mejor comprensión, dos anillos rojos entre anillos negros impares y blancos pares.
Micrurus spixii es endémico en cinco países de América del Sur: Brasil, Colombia, Venezuela, Bolivia y Perú.
Este ejemplar fue avistado y capturado en los terrenos de la empresa metalmecánica Encopartes, ubicada en el caserío Las Flores, el pasado 18 de agosto de 2021, a las 10 a. m., coordenadas geográficas: 9.939640,-69.592994.
Imagen satelital, cortesía de Google Maps.
Esta serpiente de coral pertenece al Dominio Eucariota, Reino Animalia, Filo Chordata, Clase Sauropsida (Reptiles y aves), Orden Squamata, Familia Elapidae, Género Micrurus, Especie Micrurus spixii.
El veneno de las serpientes del género Micrurus causa parálisis muscular y daño a la función respiratoria, además tienen efectos cardiotóxicos y miotóxicos graves.
Considerando la carencia actual de antiveneno para culebra coral en Venezuela, y con base en la toxicidad del veneno de las especies del género Micrurus, lo más conveniente, es tener mucha precaución, a la hora de deambular por esta zona del municipio Jiménez, o manipular ejemplares de coral verdadera, a fin de evitar mordeduras y emponzoñamiento, que de seguro van a terminar en la muerte del individuo mordido.
A nivel ecológico, la culebra coral se alimenta de otras serpientes, sobre todo juveniles, controlando estas poblaciones, que visitan el sector Las Flores, atraídas por la presencia de ratas, ratones aves y conejos. que son muy abundantes en esta zona.
El día 19 de agosto de 2021, me traslade hasta el parque y jardín botánico Bararida, ubicado en la ciudad de Barquisimeto, en cuyo serpentario alojaron a nuestra serpiente, motivados porque no tenían un ejemplar de Micrurus spixii, en sus registros.
Con toda seguridad ellos le van a dar el mejor uso educativo y científico.
Les auguro larga vida.
Ali Riera
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