ver todos los días como lentamente realizas planes en tu cabeza, trazas rutas hacia una salida de esta realidad diaria y me está carcomiendo, aunque sé que es lo más sano para esta época de crisis. Me desgarra el ver que nuestros sueños no están yendo al mismo rumbo. Se me derrumban los días al darme cuenta que estás más lejos de quedarte a mi lado, y lloro, lloro porque me siento egoísta, porque no quiero que despegues tus alas de mi lado, quiero que me des calor diariamente – así sea a través de un celular-. - El amor a veces actúa egoísta, todo depende de la situación en la que pongas al corazón-
Me estremeces, me elevas, y a veces me dejas caer. Podría soportar todas las caídas necesarias sólo para no verte partir, soportaría heridas y daños colaterales. Y no, no soy masoquista, pero te vivo con todo lo que tengo por dentro, porque si uno no ama así –a quien se lo merece- entonces no ames.
Y ahora me encuentro con la realidad y mis principios románticos, tengo una batalla que ellos ya ganaron… y me doy cuenta que no tenemos nada que nos ate físicamente, todo radica en este sentimiento en común.
No puedo ser la causante de que no cumplas tus sueños, cuando esas son unas de mis metas, verte cumplirlos, formar parte de ellos.
Quiero que vueles más alto de lo que te creas capaz y quiero estar para verlo, pero tal vez estar presente implica encadenarte a este suelo. Y el amor no encadena, el amor libera, rompe cadenas, trasciende y eleva.
No soy yo la que te va a atar (no esta vez), no puedo aunque a veces quisiera, no me lo permitiría porque siempre, siempre te voy a querer ver volar.
Suéñate ave ¡y vuela!
Y llévame contigo, así sea en el bolsillo de ese pantalón viejo que siempre usas.
PD: ¿Te amo tanto para dejarte ir o no te amo lo suficiente por dejarte ir?