a veces no te pertenezco.
hasta extasiarnos de deseo.
a amanecer en tu cuerpo,
donde nos besábamos bien lento.
sentir como entrabas, embriagándome con tu sexo, buscando el éxtasis de un orgasmo que provocó mis jadeos.
Entrabas una y otra vez,
haciéndome enloquecer,
con la firmeza que sin freno, despertó mis anhelos, y mojó mi latiente fruto, que siempre aguardó hambriento.
Así recuerdo ese momento,
lleno de sudor y sexo.
Exquisito encuentro
donde a veces soy de ti,
pero no te pertenezco.