Hola amigos de Steemit, para finalizar mi primer artículo, con felicidad, pero aún con cierta nostalgia les cuento como fue la primera semana de esta historia que se tituló “El primer día de clases de un padre”.
Ese primer Lunes de clases comenzó tratando de levantarlo para vestirlo y prepararle su lonchera para que no le falte nada en su primer día de aventura. No les miento que verlo con sueño y con ganas de seguir durmiendo, no fue sencillo levantarlo, el corazón se enternecía queriendo verlo seguir durmiendo, pero la sensatez le dice a uno que debe asistir a su aventura de crecimiento como ser humano y como un ser útil a la sociedad.
Ya al verlo totalmente listo y consiente de que va a su “coleyo”, caminábamos juntos por el recorrido hasta las instalaciones educativas y sus ojos de bebe grande, a cada segundo se llenaban de alegría y de emoción por ese primer día, por fin llegamos a la puerta de aula de clases y juntos tocamos la puerta para que le permitieran el paso y presentarle a su maestra, pero al abrirse la puerta sucedió algo que ninguna se esperaba y que de alguna manera, empaño el momento, un niño desesperado por no ver a sus padres y sentirse solito, vio la oportunidad de escapar al ver la puerta abierta, esto impacto negativamente a mi pequeño y sus ojos cambiaron de alegría a preocupación y desesperación, yo entendí perfectamente su mirada y con un nudo en la garganta tuve que ser fuerte y explicarle que el niño solo lloraba porque estaba esperando que llegaran más amigos, pero que en cualquier momento se iba a calmar y los dos podían jugar muchas cosas más tarde, no les miento, mi hijo no me creyó en lo que le dije, pero quien lo culpa hasta yo me asuste, pero acepto que debía entrar y se fue a sentar en su silla como un campeón, en cambio yo me fui como mucha nostalgia al verlo preocupado y de alguna manera solo.
La mañana paso muy lenta a mi entender, y a cada segundo más cerca de su hora de salida el tiempo se hacía más lento, indudablemente era una percepción de mi angustia, pero entendí cuando dicen que el tiempo es relativo. A poco más de media hora de su esperada salida, mi teléfono suena y al atender escucho su voz alegre, contento y lleno de emoción contándome sus aventuras y vivencias de ese maravilloso día, sentí un alivio y una gran tranquilidad al saber que lo esperado se cumplió, al verlo en la noche le di un fuerte abrazo, más fuerte que todos los días y le pedí que me contara de nuevo sus vivencias, cosa que hizo con lujo de detalles y siempre con una sonrisa en su hermoso rostro.
Ese primer día de clases de un padre termino a la altura y lleno de alegrías, sabiendo que logramos como padre darle las herramientas necesarias para defenderse y sobrevivir en situaciones inesperadas para él.
Los días subsiguientes, fueron igual emocionantes y terminaban con gran cantidad de historias y vivencias nuevas, que seguramente en el futuro servirán para amenizar muchas conversaciones y tertulias familiares.
Ya el viernes hubo una nueva conversación de esas que todos los padres debemos tener con nuestros pequeños las cuales son complicadas pero debemos tener habilidad para que entiendan y no fue más que tener que explicarle que el próximo día era sábado y no debía ir al colegio sino quedarse descansando, pase mucho rato explicándole que en la semana había dos días que se le daban a niños bien portados y educados que asistieron a su colegio y se portaron a la altura para que descansen duerman más y hasta se puedan comer su helado favorito para celebrar los éxitos de la semana, no les miento tampoco me creyó pero les aseguro que su helado lo termino de convencer.
Gracias a todos por dejarme terminar de contarles el fin de esta maravillosa historia y espero que les guste, saludos cordiales y nos seguiremos viendo en nuevas historia y artículos.