Viviendo una realidad tan distorsionada y vertiginosa, que los billetes mueren dentro de las carteras.
Hace varios días que no escribo, y es que si no me agarra el chingo me agarra el sin nariz. Si no me falta la luz, el internet se pone fatal, pero eso es mal común para todos los No emigrantes que poco a poco aceptamos y normalizamos lo infame.
Se me pasaron los días y ni cuenta pude darme, pues me siento llevada por el viento, a la deriva dentro de la corriente de lo externo, caigo en cuenta que hoy es lunes, que agosto pasó su primera quincena. Salgo de la casa en busca de hacer algo de mi lista de pendientes y darme con eso algo de control, y en evidencia de lo expuesto antes, me doy cuenta que en menos de tres meses estos tres billetes quedaron caducos y sin uso comercial, tristes y solos, olvidados en el monedero, como tantas cosas quedan olvidadas por estos días.
Vivo el día a día y lamentablemente, él es mar rápido y vertiginoso que mi capacidad de entenderlo y lograr vivirlo a la par, sigo en el intento.
***** Fotos Tomadas y Editadas Con Mi Celular Akua*****