Este fin de semana, aprovechando unas diligencias sumamente necesarias, porque de otra manera no me meto al centro de Caracas, para pasear por esa calle que ha generado tanta polémica, pues para algunos es una iniciativa positiva que le da algo de belleza a la ciudad y un punto atractivo, pero para otros es una burla mas del gobierno, que adorna una calle para obviar todo el caos y la desidia que arropa el país entero.
Para mí que procuro ser del diablo y no entrar en extremismo, es simplemente un atractivo para la ciudad y algo lindo de ver, pues debajo de todos esos colores el aura es mística y uno se siente por un minuto en un lugar distinto al real, al aquí, al ahora.